La Memoria como camino hacia la reconciliación
Víctimas en Amagá cierran proceso de encuentros con evento simbólico
Durante los últimos diez meses de este año, en Amagá se ha venido desarrollando un proceso de acompañamiento y apoyo psicosocial a las víctimas de la violencia, a través de las propuestas de Conciudadanía de formación de Promotoras de Vida y Salud Mental -PROVISAME- y de reuniones de grupos de apoyo mutuo -ABRAZOS Y ABRAZADAS-.
Y el pasado viernes 14 de noviembre, con el concurso de las personas que se han sumado y participado activamente en estas propuestas, se realizó un acto simbólico para cerrar actividades formales del 2009, dividió en tres momentos: El primero, un mural con fotografías, recortes y escritos que las propias víctimas pegaron y luego visualizaron en conjunto para evidenciar una vez más que su situación, aunque particular y única, trasciende lo individual por ser un asunto compartido por muchas otras personas que también han perdido a sus seres queridos y que tienen el mismo dolor. El segundo, fue un trabajo con barro para que las víctimas amasaran y moldearan dos situaciones, una referida al duelo y la rabia por la pérdida de sus familiares, y la otra que tiene que ver con la expresividad de alegría, con la posibilidad de transformar las impresiones negativas en sueños positivos para superar tal dolor. Y el tercero, fue una evaluación que las PROVISAME, capacitadas y asesoradas por Conciudadanía durante los años 2006, 2007 y 2008, realizaron con las demás víctimas que han acompañado a partir de los testimonios de vida que dos ellas compartieron voluntariamente para mostrar cómo han logrado ir tramitando su dolor a través de su participación en los grupos de ABRAZOS.
Para Adriana Guerra, Asesora Territorial de Conciudadanía en este municipio del Suroeste Antioqueño, “no sólo es un cierre simbólico bonito, sino que una excusa para alegarse por los logros obtenidos en estos diez meses de trabajo, motivar los ánimos y coger impulso para continuar en el 2009 con todas las acciones de apoyo psicosocial, visibilización, capacitación, asesoría jurídica e incidencia política”.
Este tipo de procesos, entonces, cobran sentido dentro de la apuesta por la reconciliación desde lo local en tanto propician espacios de encuentro entre víctimas que han sufrido y padecido el dolor y la pérdida de sus seres queridos, haciéndolas sentir acompañas y entendiendo que su situación es la misma de otras personas que también necesitan tramitar sus dolores y salir adelante con el apoyo y el respaldo de la comunidad a la que pertenece.
Así lo han expresado en diferentes reuniones quienes participan de estos eventos para y entre víctimas, como Margarita Elena Montoya Ochoa, PROVISAME en Amagá, quien siente “un cambio muy importante tanto en lo personal como en lo familiar y en lo comunitario; en la familia ya hay una buena relación con los hijos que me tratan de entender así como lo intento hacer yo todos los días, y con las ABRAZADAS -participantes de los grupos de apoyo mutuo- nos hemos ido ayudando a salir mucho de ese dolor que nos quedó y a compartir más en comunidad para volver a convivir tranquilos entre todos”.
En el mismo sentido, ratifica esto doña Mariela, quien sufrió la muerte de su esposo y su hijo mayor. “Yo me encerré del todo en la casa y sola, me gusta la soledad y me aterra la oscuridad, me hacen mucha falta ellos dos, pero me ha servido mucho esto para relacionarme con la gente porque primero yo no hablaba nada, no permitía que nadie me hablar, pero ahora me he dado cuenta de que uno como que bota todo eso conversando con otros… A mi todavía me duele porque los amo aunque ya no los tengo a mi lado, pero sé que con el apoyo de estas personas que vienen a acompañarnos vamos a salir adelante”.
Pero no sólo se trata del necesario acompañamiento a las víctimas que se sienten y en realidad han quedado solas en todo el territorio departamental y nacional, con estas acciones también se está aportando a la visibilización de las víctimas. “Es un proceso que se inició en Amagá sin pensar que era tanto el número de víctimas que habían en el Municipio, por eso me ha sorprende mucho como siguen llegando personas nuevas que nunca estuvieron; entonces es eso, es cómo a Amagá lo afectó tanto el conflicto y se quedó tan callado el dolor que todavía hay personas que después de terminar las actividades de este año, quieren estar haciendo parte de esto. La iniciativa permanece, quedamos con la motivación y lo más importante es que nos dimos a conocer, visibilizamos el dolor y, como lo dijimos en esta jornada, no queremos que haya ni una más, que seamos las últimas víctimas, que quedemos en la historia y que no vuelva a pasar esto nunca más”, comentó Paola Montoya Herrera, PROVISAME también en Andes.
Escuchar a estas personas, víctimas de la violencia en nuestros territorios, mujeres en su mayoría que vieron como los hombres hacían a la guerra y destruían a otros hombres, a los suyos, seres humanos que a pesar del profundo dolor que esto puede causar en el espíritu han logrado seguir con sus vidas para ser testigos de lo que no nos puede volver a ocurrir, estar allí entre ellas y recoger sus opiniones, evidencia que iniciativas de apoyo psicológico, psicosocial y de acompañamiento institucional, como la que realiza Conciudadanía en diferentes municipios de Antioquia, son necesarias para establecer pedagogías sociales de la reconciliación, ayudar a elaborar procesos de sanación y a entender que no están solas, que son muchas, que la sociedad tiene que mirarlas y que la situación de las víctimas de la violencia en todo el país es un asunto que nos compete a todos y frente al que la institucionalidad pública tiene que responder.
En palabras de Gloria, una de las asistentes al acto de cierre de las actividades de víctimas en Amagá durante el 2008, “uno queda muy débil y siente que es el único, y cuando llegamos a este grupos y vimos que era una gran cantidad de mujeres, todas con el mismo dolor, entonces nos acompañamos y aprendimos a fortalecernos en lo personal, a sentir que valemos mucho, a reconocer todo lo que tenemos para ofrecer, a mostrarnos ante la sociedad y hacerles ver que somos muchos, a exigir nuestros derechos y compartir nuestros testimonios de vida para que del dolor pasemos a la liberación y para que entre todos aprendamos la lección y no permitamos que hay ni una víctima más, nunca más”.
Los resultados del trabajo de esta jornada de cierre serán exhibidos públicamente para sensibilizar a otros actores de la localidad, administración, concejales, comerciantes y demás integrantes de la sociedad. El mural con las imágenes de quienes hoy faltan para sus familias y comunidades estará ubicado en el Asilo Municipal, y las obras realizadas en barro estarán en la Casa de la Cultura donde se programó, en concertación con el Comité de Reconciliación, una exposición de esos trabajos para el 22 de noviembre.
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leer másConstructores de paz
Desmovilizados de Occidente participan
voluntariamente en propuesta de Constructores de Paz
Dejaron las armas y ahora quieren construir la paz
A partir del 2005, con la expedición de la Ley 975 (de Justicia y Paz), comenzaron a desmovilizarse en el país centenares de integrantes y grupos de autodefensas que controlaban territorios enteros o se los disputaban con la guerrilla en una guerra que se prolongó por más de una década y que arrojó miles de víctimas a lo largo y ancho de Colombia.
De esta manera, bajo diferentes motivaciones, paramilitares de diferentes bloques dejaron las armas para insertarse en el programa establecido por el gobierno nacional, mediante el que se les otorga beneficios judiciales (excarcelación), económicos (subsidios) y de protección social (ayudas para acceder a educación, salud, empleo, proyectos productivos), y comenzar un proceso de reinserción a la vida civil, con el compromiso de no volver a delinquir.
Cerca del 40% del total de desmovilizados en el país pertenecen a Antioquia. Y para el caso de la subregión de Occidente, se calcula que más de 300 paramilitares del bloque identificado con el mismo nombre de este territorio y del Elmer Cárdenas, se han acogido a la Ley de Justicia y Paz; cifra a la que se sumarán, entre ese 2005 y el 2007, guerrilleros del ELN y las FARC que también tomaron la decisión de no continuar participando del conflicto armado colombiano.
Dentro de este contexto y paralelamente a la desmovilización que se comenzaba a dar, en el 2006 se creó la Alta Consejería para la Reintegración Económica y Social de Personas y Grupos Alzados en Armas -ACR, para acompañar y asesorar el proceso y las políticas de reintegración a la vida civil de personas o grupos armados organizados al margen de la ley que se desmovilicen voluntariamente de manera individual o colectiva.
De esta manera, la ACR comienza a trabajar acercándose y articulando iniciativas de las entidades territoriales y locales para el desarrollo de los planes de reintegración social y económica de aquellos que se desmovilicen, así como brindando apoyo psicosocial a través de alianzas con organizaciones capaces de prestar este servicio.
De ex combatientes a Constructores de Paz
En el Occidente Antioqueño, entonces, los ex combatientes tuvieron la oportunidad, que a su vez era requisito formal de la ACR para acceder a los beneficios que ofrece el Estado, de asistir a talleres de acompañamiento psicosocial orientados por la ONG Conciudadanía que, una vez finalizado esta etapa del proceso, se embarcó en el proyecto de seguirlos apoyando en temas relacionados con la noviolencia, la resolución pacífica de conflictos y el respeto de los derechos humanos, para aportar no sólo a la concreción de la reintegración económica y social de estas personas, sino para trascender hacia otros escenarios de convivencia pacífica a nivel ciudadano y político.
Es así como en el 2008 surge el grupo de “Constructores de Paz” en el Occidente Antioqueño, en el que participan 24 reinsertados -2 mujeres y 22 hombres- de los municipios de Buriticá, Giraldo, Ebéjico, Frontino, Sopetrán, seleccionados a partir del acercamiento que ya se había logrado y de acuerdo a su liderazgo, a su compromiso con la legalidad y a las capacidades para aportar a un futuro diferente, sin guerra. Y aunque este número apenas llega a representar un poco menos del 10% de los desmovilizados en el Occidente, es una muestra de que sí es posible hacer un proceso de reintegración a la vida en sociedad como ciudadanos de bien.
Inicialmente se les convocó, a través de la ACR, a participar de manera voluntaria y sin contraprestaciones de una propuesta de formación pedagógica, participativa, lúdica y simbólica, consistente en seis talleres de seis horas casa uno, a través de los que se intentó acercar a los participantes en la comprensión del conflicto en la subregión y el papel que ellos jugaron dentro del mismo, de la noviolencia y la resolución pacífica de conflictos, y del respeto a los derechos humanos de todos los que compartimos el territorio en sociedad.
Además, se motivaron para que se involucraran en actividades por la paz en sus municipios, en la Semana por la Paz, en la escuela veredal, en la policía comunitaria o hasta a través de carteleras públicas para sensibilizar a otros frente a los derechos humanos, lo que significó para ellos descubrir que no cambiarían el mundo, pero que sí pueden realizar y participar de acciones para transformar sus propias realidades cercanas, sus relaciones con la comunidad y la forma en qué son vistos y en qué se asumen como parte de la solución de nuestros problemas.
Testimonios de cambio
Y ahora, transcurrido casi un año de preparación como Constructores de Paz, estos hombres y mujeres sienten que ya no son los de antes y que tienen ya mucho que ofrecer a sus propias comunidades para trabajar juntos por un mañana sin violencia, como se evidencia en sus propios testimonios:
“Nos enseñaron a saber cómo nos toca seguir trabajando, nos enseñaron muchos valores que legalmente no los sabíamos o no los practicábamos, nos enseñaron a respetar las opiniones y los derechos de otros, que eso para nosotros era muy verraco… Ahora con todas estas capacitaciones vemos que la guerra no tiene sentido; antes luchamos mucho contra el enemigo, nos dimos bala y ellos nos mataban compañeros y nosotros les matamos compañeros, y eso a nada fue a dar; pero con esta integración con los guerrilleros y con todos los que nos hemos desmovilizados hemos estado compartiendo y trabajando juntos y hasta podría decir uno que nos hemos perdonado, y de ahí es que hemos aprendimos que si no hay perdón en este país, de lado y lado, va a ser muy difícil que estemos todos conviviendo en comunidad y trabajando juntos por este país que ojalá que sí logre alcanzar la paz… La violencia hoy en día ya no tiene sentido, ya no hay motivos para meterse a la guerra, la seguridad ha ido llegando a donde antes no estaba, ya para los campesinos es más fácil trabajar en su tierra, ya se siente más protegido y tiene menos miedo… Por eso en el futuro yo sí espero ver a mis hijos grandes, espero tener mi propio proyecto campesino y seguir para adelante con una nueva visión de la vida”.
Jesús*, Desmovilizado de la AUC
“De aquí para adelante toca seguir aprendiendo mucho y cada día estar más preparados para atender a la sociedad. Por eso mi compromiso es generar más paz”.
María*, Desmovilizada de las FARC
“En este momento porque ya ha pasado el tiempo, pero anteriormente había mucha discriminación de las personas hacia uno, por lo que uno fue, entonces como que ellas se quedaron con ese pensamiento que uno sigue siendo malo, el mismo de siempre, pero no, las cosas no son así, las cosas han cambiado, estamos en el proceso de reinserción y queremos cumplir a la sociedad, al gobierno y cumplirnos a nosotros mismo… Por eso ahora yo les diría a todas las personas que nos perdonen por todo lo que pasó, por todos los malentendidos que hubo, porque ya en estos momentos lo que queremos es seguir adelante con este proceso para ver si algún día tenemos un país en paz y podemos vivir en armonía… Mi sueño es estudiar y hacer una técnica en la universidad y salir adelante y darles ejemplo a mis hijos y a las demás personas, por eso espero que le pongamos más cuidado a estos procesos para seguir adelante y tener un mejor futuro para nuestras familias y para nosotros”.
Juan*, Desmovilizado de las AUC
“Me siento orgulloso por lo que hemos participado en muchas actividades formativas, en muchas actividades de construcción también, más que todo con la sociedad… a pesar de que estamos como un poco distanciado de pronto de las ayudas de las Alcaldías, del pueblo, porque en otra partes miramos nosotros que hay colaboración de las Alcaldías hacia los desmovilizados… Unos pertenecimos a la izquierda, otros fueron de las AUC, pero no hay tanta complicación con esa integración entre los grupos y la relación en este momento ya vemos como se ha ido convirtiendo en una especie de amistad con los demás desmovilizados, como nos hemos ido relacionando más con la comunidad, y no vemos como ese rencor entre grupos, ya no nos vemos como enemigos sino como una construcción más de querer cambiar, de querer ser otra persona más en la sociedad y mirar en qué podemos participar con la sociedad civil, más que todo con las víctimas, muchas veces reconociendo los errores que haya cometido uno…. En mi concepto, creo que hemos cambiado mucho, y partir de este proceso de constructores de paz hemos ganado bastante interés también en cómo mejorar la participación e involucrarnos mucho más con la sociedad civil… Para mí es importante este proceso porque la sociedad lo mira a uno de una manera diferente; el concepto que tiene la sociedad civil de un desmovilizado en este momento es diferente al de antes, porque ya cualquier civil se le acerca a uno y le habla normal, sin miedo, porque ya hemos cambiado demasiado y por eso estamos en esta construcción de una nueva Colombia”.
Francisco*, Desmovilizado del ELN
Es necesario crear oportunidades para que la guerra no se repita
Este tipo de procesos de acompañamiento, formación y asesoría, como en el caso de los Constructores de Paz del Occidente Antioqueño, muestran las capacidades y potencialidades que tienen quienes han participado del conflicto armado colombiano al mirarlos como seres humanos ya en otra dinámica diferente a la guerra.
“Ellos -comenta Jairo Duque, Asesor de Conciudadanía para el proceso DDR** en Antioquia-, que tuvieron el coraje y la agresividad para estar en la guerra, bien podrían canalizar y utilizar esa misma energía para entregársela a la construcción de paz; diferente al que es pasivo, al que no hace la guerra pero tampoco le aporta a la paz… Los que ellos están necesitando es oportunidades, no sólo de empleo, aunque también, sino de otras cosas creativas que pueden hacer frente a la paz, porque la reinserción no puede ser sólo económica sino también frente a la convivencia y la paz”.
Y complementa esta opinión Gloria Alzate, Directora Territorial de Conciudadanía, quien junto a Jairo estuvo acompañando todo el proceso de Constructores de Paz en el Occidente de Antioquia: “El desmovilizado es visto con recelo, con temores, con prevenciones, pero es un ser humano que necesita oportunidades de ver otro mundo, de ver como la luz al final del camino, entender que no sólo la guerra es una oportunidad, también hay otros procesos donde ellos pueden intervenir, frente a los que tienen mucho que aportar y pueden hacer muchísimas cosas… esto también demanda que la sociedad se abra un poquito a ellos, que entendamos que no todos los desmovilizados se están rearmando, que no todos quisieron entrar a la guerra, que para muchos fueron condiciones desfavorables las que los llevaron allá, que en este momento muchos no quieren volver… Si esta sociedad los sigue rechazando, no los reconoce, si les demanda todavía servicios como si siguieran siendo paramilitares y si además no les da oportunidades, en el fondo lo que estaríamos haciendo como sociedad es cerrándoles puertas para la reintegración. En cambio, cuando ellos si tienen una oportunidad, cuando se les brinda una mano amiga que los acompañe y aconseje, pueden salir delante de otra manera que no sea la guerra… Eso es lo que necesitamos para que quienes participaron de la guerra den un paso hacia adelante y se vayan formando como constructores de paz, que se visualicen de otra manera y que reconozcamos el potencial que tienen para trabajar con otros… porque, además, quién más que alguien que ha vivido el dolor y el horror de la guerra para ser un constructor de paz”.
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leer másPost Seminario de Reconciliación para Magdalena Medio y Nordeste
La seguridad pública es un asunto público
El Segundo post seminario de Reconciliación se realizó a través de un Conversatorio Ciudadano sobre Seguridad y Orden Público en Magdalena Medio y el Nordeste Antioqueño
“Hay problemas en el país que debemos aterrizar en nuestros propios territorios. Está, por ejemplo, el problema acontecido hace poco en la 14ª Brigada del Ejército, que ha suscitado un gran debate sobre derechos humanos que también va ligado al tema de la reconciliación; y en aras de homologarnos un poquito respecto a lo que está pasando en el centro del país, pues quisimos hacer este evento en nuestra subregión para que la comunidad tenga un diagnóstico de lo que es el estado de la seguridad, la protección de los derechos humanos y la reconciliación en este Magdalena Medio Colombiano”, expresó el Alcalde Municipal de Puerto Berrío, Luis Carlos Delgado Cano, a propósito del Conversatorio Ciudadano sobre Seguridad y Orden Público que se realizó en Puerto Berrío, el pasado 6 de noviembre, dentro de la propuesta de post seminarios subregionales de reconciliación que adelanta la ONG Conciudadanía para poner este tema en agendas ciudadanas y políticas públicas locales, departamental y nacional.
A este evento asistieron representantes del gobierno local, de la fuerza pública, las organizaciones sociales, los movimientos ciudadanos y las víctimas de la violencia en este territorio antioqueño, quienes compartieron la idea de que la seguridad pública, el orden ciudadano y la convivencia pacífica son asuntos que incuben a todos y en este sentido deberían ser discutidos por todos. El espacio de diálogo intersectorial, entonces, representó la posibilidad de que estos temas fueran sometidos a deliberación no sólo entre gobernantes y autoridades públicas, sino con los mismos ciudadanos y de cara a ellos, como una manera de ir recomponiendo el fracturado tejido social que nos queda después del prolongado conflicto armado que hemos afrontado como sociedad y de reconstituir la confianza cívica que se ha resquebrajado entre ciudadanos, autoridades y Estado.
Diferentes puntos de vista convergieron en un mismo sueño:
Hoy es necesario volver a confiar
“Un mismo evento se puede hacer para denunciar al Estado y exacerbar los ánimos frente al gobierno, o se puede hacer con un horizonte de reconciliación; y cuando se plantea que el objetivo es abrirle espacio a las relaciones democráticas y a la reconstitución de la confianza cívica, inmediatamente aparecen posibilidades de otro tipo, como ocurrió en el Conversatorio sobre Seguridad en Puerto Berrío… Una impresión muy fuerte es ver la necesidad que la gene tiene de poderse expresar, yo creo que es el fenómeno del momento, es el tiempo de las víctimas y las víctimas van a irrumpir con una fuerza que puede hacer posible que dentro de unos años no haya guerra, porque esto va a cambiar la lógica de la humanidad, va a imponer la conciencia humanitaria y va a romper y hacer trastabillar la cultura autoritaria. Cuando un militar habla en tono como si se dirigiera a soldados y la gente le dice no nos hable así que nos asusta, está rompiendo una relación asimétrica y la gente se está colocando en posiciones de simetría ante agentes de poder, son avances que están viviendo las comunidades. El hecho de que cuando un militar dice levante la mano los que no confían en la fuerza pública y uno ve que mucha gente levanta la mano es una cosa parecida al fenómeno de la minga de los pueblos hablando con el Presidente Uribe, o sea, el autoritarismo no va a seguir impunemente y si se abren los espacios eso es lo que resulta, o sea, hay posibilidad de que la gente recupere su dignidad, recupere su palabra y la gente la quiere aprovechar.
Benjamín Cardona, Director Territorial de Conciudadanía
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“Si bien es cierto en algún momento algunos funcionarios de pronto se vieron inmersos en actuaciones ilegales a título propio, no por este hecho se puede afectar la imagen de una institución, en este caso la 14ª Brigada que continúa con todos sus programas y proyectos trabajando en beneficio de la comunidad y obviamente apoyando a las víctimas que son en este caso las más afectadas. Infortunadamente al no haber tomado las acciones en su momento, pues hoy en día no hay mucha credibilidad en la fuerza pública, pero eso no quiere decir que no haya personas comprometidas en esta campaña, y si quiero invitar a todas las personas que en su momento fueron afectadas a que desarmen su corazón y logren perdonar a las personas que hoy en día trabajamos precisamente por mejorar el bienestar de todos ellos”.
William González, Teniente Coronel de la 14ª Brigada del Ejército Nacional
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“Espera que nos dieran oportunidad a todos nosotros como de hacer una reconciliación porque no se dio lo que esperábamos, que de parte de victimas, de la comunidad, de la 14ª Brigada, la policía y todas las demás organizaciones que nos acompañaron, que fuéramos más coherentes y más consientes de lo que hablábamos y que fuera como más unión, no como si tu hablabas y a mí no me parecía entonces no era así. Por eso espero que con las líderes de las víctimas y de todos los sectores de la región se acerquen y que nos inviten y nos tengan en cuenta para todas esas cosas que se están organizando, para que si haya más unión, más comprensión y mas diálogo”
María Aleida Uribe Gallego, Líder de Ave Fenix (organización de victimas de Puerto Berrío, Nare y Sierra)
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“Valoro bastante la franqueza y el valor que tiene la comunidad en expresar muchas de las cosas que se atrevieron a decir ante las autoridades; siento que esa es una manera de empezar a construir confianza precisamente entre comunidad y autoridades, empezar a construir esos puentes que son necesarios dentro de un contexto del diálogo democrático… Falta ahora que las autoridades también empiecen a construir ese puente de confianza, un poco por ciertas posiciones reactivas que uno empieza a observar frente a las situaciones que estaban planteando voceros de la comunidad, en donde uno llama a que haya una actitud más abierta, analítica, plural, sin señalamientos a los aportes que se hacen desde la misma comunidad”.
Eduardo Ortegón de la Comisión de Vida, Justicia y Paz de la Diócesis de Barrancabermeja
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Se dio la oportunidad de escuchar las voces de las instituciones legitimadas por el Estado y de las personas que han sido víctimas de abusos, de omisiones y de acciones de la fuerza pública y de las partes al margen de la ley. Por eso hay que seguir con la dinámica que se está realizando, la conversación, la concertación, la búsqueda de soluciones conjuntas, el no atacarnos sino el que todos participemos y propongamos soluciones.
Luz Estela Ríos, Inspectora de Trabajo y Seguridad Social (Jurisdicción de Puerto Berrío, Puerto Nare, Puerto Triunfo, Maceo y Caracolí)
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“La seguridad es un compromiso de absolutamente todos, y todos somos los responsables de que nuestros municipios, nuestros corregimientos y caseríos, estén tranquilos. Si nosotros no permitimos que lleguen personas al margen de la ley, si nosotros no comulgamos con la ilegalidad y colaboramos con las autoridades, entre todos, junto con la policía nacional y sus programas comunitarios y articulados con la administración y con la comunidad en general, vamos a llegar a obtener una zona y una región, tranquila, productiva y en paz”.
Juan Carlos Pinto, Comandante del Distrito de Policía de Puerto Berrío
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“Me pareció constructivo hasta cierto punto en el que se fragmentaron, se polarizo la discusión, muy animosos por lado y lado… Una de las cosas que yo hubiera querido ver en el foro es que entre comunidad, fuerzas públicas y Estado se establecieran compromisos claros en los que estuviéramos metidos todos, pero no se dio, igual me gustó que conociéramos a los personajes que de uno u otro modo están trabajando sobre la violencia aquí en esta región.”
Diego Gómez, Red de Jóvenes del Magdalena Medio
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“Muy importante este espacio de conversación que se da entre sociedad civil y autoridades tanto de fuerza pública como civiles. Nosotros desde la Comisión venimos impulsando precisamente el acercamiento entre la comunidad, la sociedad civil y el Estado, porque es necesario trabajar sobre unas cosas mínimas como lo es la construcción de confianza como elemente básico para avanzar en la reconciliación de las sociedades divididas, de las sociedades fracturadas. Entonces este tipo de encuentros es necesario seguirlos fomentando porque dentro del diálogo, dentro de las posibilidades de conversación, es donde también vamos encontrando los caminos y las soluciones para lograr esa tan anhelada paz que esperamos en Colombia”
Eduardo Ramirez Gómez, Asesor de Reconciliación de la CNRR en la sede regional Nororiente
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“Muy positivo porque es un espacio que permite a la comunidad y a las autoridades manifestarnos sobre un hecho que es de suma importancia como lo es la seguridad. Hay que seguir dialogando, hay que recuperar la confianza que es la que nos va a llevar al entendimiento. La seguridad se gana si nos articulamos ciudadanía, fuerza pública y Estado. La confianza es el pilar de cualquier relación”.
Gonzalo Jiménez Herrera, Personero de Yondó
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Venía desde Bogotá precisamente a participar del conversatorio y me voy muy contenta porque me parece que son pocas las comunidades que tienen la iniciativa de tratar de establecer un dialogo con sus autoridades y con las instituciones, y me parece que es un buen comienzo para la comunidad de Puerto Berrío al tratar de acercar a las instituciones y a la comunidad, hablar de los problemas que hay, enfrentarlos y tratar de encontrar soluciones conjuntas. Por eso hay que invitar a todos a no abandonar la iniciativa que se generó con este evento y a seguir constantes, a pesar de que sean mecanismos muy costosos o espacios bastante complicados de hacer, por lo menos mensualmente tratar de hacer estos encuentros para continuar, para no perder todo el camino que se recorrió en esta primera iniciativa”
Marianela Forero, Analista de la Unidad de Prevención y Atención a Riesgos de Participante de la Alta Consejería para la Reintegración
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“Mientras no hay confianza no hay nada, lo que se viene son desacuerdos, tristezas, odios, entonces lo que nos está pasando en la región es que no hay confianza, ni la gente quiere confiar en las autoridades y las autoridades dicen que las comunidades no colaboran, entonces cómo hacemos para rescatar esa confianza de nuevo entre ambas partes. Hay que hacer alianzas entre todos, claro que todos fallamos, pero hay que buscar como articularnos para rescatar esa ética y esa confianza”.
Julio, Representante de una asociación ambiental en Puerto Berrío
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“En la medida en que la comunidad y las autoridades dialoguen permanentemente sobre los asuntos que deterioran la seguridad, pues estos agentes causantes del deterioro merman también su accionar, porque ese asunto no es indiferentes y eso les merma espacio; entonces la pregunta es cómo cada vez más cerramos la hendijas para que eso no se filtre, para que no haga el daño que hace… Muchas veces hemos planteado, cuando hay reuniones con las autoridades, gobernación o alcaldes, que los temas de seguridad deben ser tratados en público; la comunidad y la fuerza pública, y las autoridades generalmente tienden a evitarlos por miedo de que haya enfrentamientos, de que la gente haga denuncias, entonces se restringen las posibilidades a la denuncia jurídica, a los procesos jurídicos que nunca terminan, que nunca se saben en que pararon, si condenaron, si absolvieron y que es un problema de abogados; en cambio si es un asunto que se debate en público, el espacio cultural de la ética no se restringe al violador de los derechos humanos sino a toda la ciudadanía que se interesa porque se respeten para todos”.
Jairo Duque, Asesor de Conciudadanía para la Comisión Departamental DDR
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leer másJornada en Urrao
Cerca de mil víctimas se han inscrito en Urrao para acceder a la reparación administrativa
“Por todo el trabajo que se ha venido haciendo, desde la Personería Municipal nos hemos dado cuenta que Urrao ha sufrido mucho por la violencia, ejercida por grupos de guerrilla y de paramilitares. La cantidad de víctimas aquí es bastante grande en comparación con otros municipios; hay alrededor de 6 mil desplazados y calculamos unas 2.500 personas para llenar el formulario de reparación por vía administrativa: víctimas por homicidios, torturas, secuestro, reclutamiento ilegal…”, declaró Ramiro Gómez Benítez, Personero de este Municipio del Suroeste Antioqueño.
De estos ciudadanos que han padecido los rigores de la violencia ejercida por grupos armados y organizados al margen de la ley, 200 han llenado el formulario para acceder a la reparación judicial que contempla la Ley de Justicia y Paz (975 de 2005) y más de mil lo han hecho para la reparación administrativa a través del Decreto 1290 de abril 22 de este año, contando los más de 200 que se diligenciaron durante la Jornada de Atención a Víctimas que se llevó a cabo en Urrao el pasado jueves 30 de octubre.
Urrao: uno de los centros del conflicto armado en Antioquia
Este alto número de víctimas se explica por la presencia de la guerrilla en la zona y posteriormente de los paramilitares.
Desde finales de los 80 y con mayor fuerza en la década de los 90 y comienzos del nuevo milenio, ha operado el Frente 34 de las FARC, estructura que tiene una retaguardia muy importante en el Suroeste Antioqueño, especialmente en el municipio de Urrao y en el parque ecológico las Orquídeas, y dentro de cuyas acciones se recuerda la muerte del gobernador Guillermo Gaviria, el ex ministro Gilberto Echeverri y a ocho militares más que se encontraban secuestrados y fueron asesinados por esta agrupación guerrillera en medio de una operación de rescate realizada por el Ejército Nacional el 5 de mayo de 2003.
Esta presencia guerrillera fue respondida luego, hacia mediados de los 90, con la incursión en esta dinámica bélica de las AUC con su Bloque Suroeste, cuyo comandante más visible en Urrao era Jesús Alcides Durango, alias “René” y que igualmente instigó y atropelló a la población civil señalándola de colaboradora de la guerrilla.
De este modo, guerrilla y AUC se disputaban el control territorial en Urrao, los primeros en la zona rural y los segundos sobre el casco urbano, arrojando saldos de ataques a municipios, extorsiones, secuestros, asesinatos, reclutamiento de menores de edad, siembra de minas antipersonal, abigeato, agresiones a la Policía y al Ejército y un largo etcétera caracterizado por la crueldad.
“Este fue un conflicto que nos afectó por la ubicación geográfica: Somos un territorio estratégico para guardarse, resguardarse, llevar secuestrados, para muchas cosas, pero gracias a la seguridad democrática hoy poseemos presencia del Ejército en todos los límites con Chocó, y nadie, ningún habitante de Urrao quiere subversión en nuestro Municipio, nosotros queremos vivir en paz y por eso estamos trabajando en todos los sectores”, comentó el Alcalde Municipal, Luis Ernesto Vélez Madrid.
Urrao es de las localidades que han sido centro del conflicto, precisamente por su ubicación estratégica: es el tercer municipio más grande del Departamento con 2.556 Km2 de extensión territorial; tiene más de 150 mil hectáreas de bosque alto andino, así como áreas selváticas, parques y reservas naturales, páramo, ríos y paisajes de hermosas planicies que contrastan con las montañas.
Afortunadamente, de acuerdo a las autoridades públicas municipales, en la actualidad no hay noticias de que operen grupos de paramilitares en Urrao, después de que el Grupo Suroeste se desmovilizó en 2005, pero aún continúa operando el Frente 34 de las FARC, que se ha replegado más hacia la zona selvática en límites con Chocó por las acciones continuadas del Ejército Nacional.
“Me siento orgullo de ser Alcalde de Urrao, por su gente”
De acuerdo a los datos del DANE, la población total de Urrao es de 38.937 habitantes, pero las autoridades locales sostienen que son cerca de 45 mil, más o menos 24 mil en el casco urbano y 41 mil en la zona rural. Además, comprende 1 corregimiento, varios centros poblados, 102 veredas de las cuales 98 tienen Junta de Acción Comunal debidamente registradas, 14 asentamientos indígenas y 1.500 Aborígenes Katíos aproximadamente, 14 barrios y 9 urbanizaciones.
Por eso Luis Ernesto Vélez Madrid manifiesta que “cuando me preguntan por qué me siento orgulloso de ser Alcalde de Urrao, de esta belleza de Municipio que cuenta con todos los pisos térmicos y va desde los 100 hasta los 4.080 metros sobre el nivel del mar (la mayor altura que puede encontrarse en Antioquia, en el Cerro de Campanas), tierra del Parque Nacional de las Orquídeas y del Páramo del Sol, con una zona selvática espectacular, lleno de especies endémicas, digo siempre que la gran fortaleza que tenemos es la población, la base social, es esa cantidad de campesinos que, a pesar de toda la violencia que se está viviendo, han logrado construir un territorio estructurado económicamente, y no lo han hecho las administraciones municipales, lo han hecho cada uno de los habitantes con esa lucha diaria que tienen y mantienen”.
Y es que a pesar de su gran extensión territorial, Urrao no posee latifundios y son sus propios habitantes, en su mayoría, los propietarios de la tierra. En este Municipio del Suroeste Antioqueño, tierra de paisajes, se producen más de 60 toneladas de frijol y más de 18 mil litros de leche semanales, y no hay un solo productor que tenga más de 4 hectáreas sembradas o que produzca más de 400 litros, lo que quiere decir que la producción agropecuaria corresponde al trabajo de los campesinos urraeños.
No más violencia, pide la población urraeña
“Yo lo que espero es que no haya más violencia y no quiero que vuelva a suceder esto ya que me encuentro por acá sufriendo con 4 hijos que me quedaron, pidiendo se puede decir que limosna, y de todas maneras espero, pues, que ya no pase más nada, que ya no más violencia, que sigamos adelante”, expresó doña Rosa*, habitante del Municipio de Urrao y víctima del conflicto luego de que asesinaran a su esposo en un enfrentamiento entre grupos armados, quien se hizo presente en la Jornada para el diligenciamiento del formulario para acceder a la reparación por vía administrativa.
En esta Jornada se hizo evidente la cantidad de homicidios que se han presentado en el Municipio, motivo por el se llenaron la mayor cantidad de formatos de inscripción como víctimas. No obstante, el desplazamiento forzado, de las veredas hacia el caso urbano en su mayoría, es quizás el hecho más notorio con 6 mil personas que se han registrado en el sistema de Acción Social. Por eso también se hicieron presentes una gran cantidad de personas que han padecido este tipo victimización, como don José*, de la vereda San Carlos en Urrao, quien relató cómo se tuvo que desplazar hacia Medellín por presiones de la guerrilla de las FARC: “todo eso fue porque un hermano mío era policía y entonces lo mataron a él y nos iban a matar a todos nosotros, entonces a mí me tocó irme y ahora volví pues ya no se ve como tanta guerra, pero entonces uno ya queda mal porque tocó dejar la tierrita y todo, todo eso se perdió… por eso vine, a ver si me ayudan en cuestiones de trabajo, o sea que uno tenga como una ayuda, porque ya uno quedo así, a la espera, con ganas de volver a arrancar otra vez”.
También por esto se dejó ver don Aníbal*, quien tuvo que desplazarse de la vereda San Rafael, junto con su familia, luego de que quemaran su casa, perdiera sus enseres, se llevaran su ganado y quedará tal cual se vio en el evento, únicamente con lo que llevaba encima. “A pesar de esto la mayoría de la gente estamos ahí, estamos luchando, bregando a echar pa’delante, sólo que necesitamos el acompañamiento de estas instituciones para poder salir adelante allá, por eso ojalá que de lo que están diciendo, de la reparación administrativa, saliera rápido porque de la situación económica estamos muy mal todos… Es muy lamentable lo que ha pasado, pero ya los que quedamos, los que estamos vivos, tenemos que seguir adelante para que este país más adelante tenga un futuro diferente y que no nos metamos en la guerra, que no pensemos violentamente sino buscando la paz, porque lo más importante es la paz y si hay paz esté seguro que hay progreso no sólo en Urrao sino en toda Colombia”.
Y doña María*, por su parte, relató su historia así: “A mi apá lo mató un miliciano, dicen que de la guerrilla, en un baile, entonces vine a ver si me daban esa plata que están dando por eso. Nosotros somos de aquí de Urrao, pero vivimos en el campo, en una vereda por allá a dos horas de aquí. Y como papá nos ha faltado, pues de pronto esperamos que sí logremos que nos ayuden con todo esto porque la situación ha sido muy maluco, muy difícil. De todas maneras hay que bregar a seguir adelante, hay que seguir trabajando y esperando a que esa gente no vuelva a hacer daño nunca más”.
El Alcalde Vélez Madrid, agradecido por la presencia y compañía de las instituciones involucradas en estas Jornadas de Atención a Víctimas, y al mismo tiempo sensibilizado frente a la situación de esta población, expresó públicamente que “las esperanzas de todos los habitantes de Urrao en este momento son grandes, estamos viviendo una paz, una paz que anhelábamos desde hace mucho tiempo, pero lógicamente no nos podemos olvidar de todo el tema del conflicto y de la cantidad de víctimas que tenemos en nuestro Municipio; y esa memoria no sólo le tiene que servir a Urrao sino a Antioquia y a Colombia entera para que estos actos no vuelvan a suceder en ninguna parte de nuestro territorio. Por eso quisiera decirle a todos los habitantes de Antioquia que la paz empieza por cada uno de nosotros, que la actitud positiva con que nosotros nos levantamos, cuando respetamos a nuestras familias, cuando nos respetamos a nosotros mismos, cuando respetamos a nuestros vecinos, cuando respetamos nuestros barrios, es una actitud de paz. Y lógicamente el deseo de que todos los días en Antioquia la gente tenga más oportunidades de empleo, porque sabemos que desde ahí, desde la calidad de vida, desde el empleo, desde el deseo de un bienestar, es donde empiezan las soluciones a los problemas de paz. Entonces es decirles a todos que nos unamos, Antioquia completa, que siempre estemos con un mensaje de paz, con un mensaje que empiece desde cada uno de nosotros y donde siempre tengamos una actitud de que no es uno, sino todos los habitantes de nuestra región los que tenemos que progresar”.
El trabajo no se acaba con estas Jornadas de Atención a Víctimas
Para Jairo Duque, funcionario de la ONG Conciudadanía, “hablar en un municipio como Urrao de más de 2.500 víctimas directas, una cifra desproporcional, nos da a entender que la magnitud del conflicto fue muy grande y que hay que hacer muchas acciones para visibilizarlas y para avanzar en ese asunto de ganar nuevamente confianza con la ciudadanía y sentimos que hay un ambiente muy favorable para ese proceso en el municipio, tanto desde la comunidad como desde la misma administración”.
Y en el mismo sentido el Personero Municipal reconoció la importancia de las Jornadas de Atención a Víctimas “porque la gente se da cuenta de que las instituciones a nivel departamental, en el caso especifico de hoy, están al lado de estas víctimas y de una u otra forma creo que esto es muy importante para ellas, sentirse acompañadas y con más confianza para dar a conocer a todas las autoridades competentes los hechos que han perpetrado los grupos armados al margen de la ley”.
Mientras que el burgomaestre local comentó que “todas las administraciones municipales de Antioquia tenemos que enfocar nuestro Plan de Desarrollo, nuestras políticas públicas, a ayudarle a toda esta población que ha sido afectada por la violencia; no es solucionar el problema diario, no son pañitos de agua tibia, es afrontar los temas con decisión, estableciendo soluciones definitivas para todos los temas del desarrollo. La paz no es sólo que el Presidente Uribe nos mande ejército y entonces ahí ya está la paz, no, la paz tiene que ver con inversión social, y si nosotros no hacemos inversión social en estas comunidades siempre habrá un tema de conflicto, llámese FARC, paramilitares u otro cuento distinto que puede resurgir cuando no tenemos empleo, educación, apoyo a nuestros campesinos, atención social”.
También desde el Concejo Municipal se lee con preocupación la situación de las víctimas en Urrao. Su Presidente, Frander Sepúlveda Jiménez, pionero y fundador en Urrao de las asambleas constituyentes en este Municipio, dijo que “hay demasiados problemas con las víctimas, son muchas además, sino que a veces de pronto la gente quiere que las cosas sean como ya, que sean rápido, todo el mundo dice que para hoy, pero sabemos que todo esto es un proceso, entonces a veces el problema es de cómo sensibilizar a la gente para que entiendan que esto no es un proceso que se da de la noche a la mañana… Esperamos es que a través de este proceso todo sea como un poquito más rápido, uno sabe que es un tema demorado, pero a veces lo prolongan demasiado en el tiempo, esperamos entonces que ahorita que todas las instituciones están unidas y juntas esto salga lo más rápido posible”.
Por eso desde las instituciones que apoyan y acompañan las Jornadas de Atención a Víctimas se quiso entregar un mensaje de esperanza para todas las personas que han sufrido los daños de la guerra:
“El trabajo no termina acá, estamos empezando por algo que es el diligenciamiento de los formularios, pero después de esto continuaremos encaminados a proteger a estas personas, a seguir brindado esa confianza para que se hagan visibles y nos cuenten todo; no los hemos olvidado, no los vamos a olvidar y vamos a seguir trabajando para ellos”.
Marlly Ordoñez Ramírez, abogada de la Asesoría de Paz de la Gobernación de Antioquia.
“Es el momento de las víctimas; en hora nueva se genera esta normatividad administrativa, en un fase de reconocimiento y dignificación de las víctimas y los sobrevivientes de las víctimas. Entonces el llamado es a que acudan de manera generalizada porque sabemos que Antioquia concentró un alto accionar no sólo de los grupos de guerrilla sino de los grupos de autodefensa, y vemos en esta parte administrativa una manera más expedita, más oportuna, de mayor eficacia a la hora de que ellos obtengan una parte de la reparación, sabemos que la reparación debe ser integral pero este decreto abre el primer paso en este sentido”.
John Jairo Pabón Palacio, Profesional de la Unidad Territorial de la Agencia Presidencial para la Cooperación Internacional y la ACCIÓN SOCIAL.
“El mensaje es que se está intentando reparar en algo el daño causado y que tocará en el tiempo ir sanando esas heridas para evitar precisamente que se mantengan y presenten conductas de repetición por venganza o por búsqueda de justicia a manos de la propia comunidad”.
Víctor Bedoya, abogado facilitador de Conciudadanía para las Jornadas de Atención a Víctimas
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