2009: Año Internacional de la Reconciliación

May 08, 09 2009: Año Internacional de la Reconciliación

Benjamín Cardona Arango
Director territorial de Conciudadanía en El Oriente Antioqueño
benjamincardona@conciudadania.org

F090509_BETANIA_EncuentroVictimas 894Las Naciones Unidas, en sesión plenaria de su Asamblea General, decidieron proclamar el año 2009 Año Internacional de la Reconciliación. Estas fueron algunas de sus consideraciones:

(…) Reconociendo que los procesos de reconciliación se tornan particularmente necesarios y urgentes en países y regiones del mundo que han sufrido o sufren situaciones de conflicto que han enfrentado y escindido a las sociedades (…)

Reconociendo también que muchas de las actividades (…) en pro del mantenimiento y consolidación de la paz, la prevención de conflictos, el desarme, el desarrollo sostenible, la promoción y protección de la dignidad y los derechos humanos, la democracia, el imperio de la ley y la gobernanza, entre otras, conducen al inicio y desarrollo de procesos de reconciliación,

Consciente de que el diálogo desde posiciones de respeto y tolerancia entre los oponentes es un elemento esencial de la paz y la reconciliación,

Consciente también de que la verdad y la justicia son elementos indispensables para lograr la reconciliación y la paz duradera,

Teniendo en cuenta el rol que deben asumir los medios de comunicación en relación con los procesos de reconciliación,

Convencida de que la proclamación de un Año Internacional de la Reconciliación, a fines del primer decenio del nuevo milenio, proporcionará a la comunidad internacional la oportunidad de impulsar, con la participación activa de todos los interesados, los esfuerzos por abordar procesos de reconciliación, que constituyen una necesidad y condición para la construcción de una paz firme y duradera,

1. Expresa su firme determinación de impulsar procesos de reconciliación en aquellas sociedades que se encuentran enfrentadas y/o escindidas por conflictos;

2. Decide proclamar el año 2009 Año Internacional de la Reconciliación;

3. Invita a los gobiernos y organizaciones internacionales y no gubernamentales (…) a que apoyen los procesos de reconciliación entre sociedades enfrentadas y/o escindidas y a que planifiquen y lleven a cabo programas culturales, educacionales y sociales adecuados para promover el concepto de reconciliación, incluso mediante la celebración de conferencias y seminarios y la difusión de información sobre el tema”.

Con este Año Internacional de la Reconciliación las Naciones Unidas proponen terminar la primera década del siglo XXI, que había sido dedicada a la promoción de una Cultura de Paz. Los horrores de las guerras mundiales del siglo anterior que dejaron más de 40 millones de muertos y ciudades enteras destruidas, como Hiroshima y Nagasaki, no deben repetirse en la historia de la humanidad.

Los bombardeos sobre Irak por parte de los Estados Unidos son hoy rechazados aún por víctimas del espantoso atentado terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York. “No en nombre de mi hijo”, clamaba un padre manifestándose contra la guerra de Bush.

La humanidad ha logrado hasta ahora evitar una nueva guerra mundial. Pero no ha logrado impedir aún las “guerras de baja intensidad”, entre enemigos internos en los diferentes países.

Una de las razones es que la guerra no ha sido derrotada éticamente. Ejércitos gubernamentales y grupos ilegales hacen la guerra de manera irresponsable. Para ellos el fin justifica los medios; por lo tanto, no les importa los daños que cause la guerra a millones de víctimas inocentes, población civil que no participa en ella. Pero la razón humanitaria prevalecerá sobre la guerra más temprano que tarde.

No solo la guerra se hace de forma irresponsable, sin pensar en los daños que causa, sino que cuando se hace la paz se pretende pasar la hoja, cubriendo el pasado con un manto de “perdón y olvido”, y llamar a toda la población a mirar solo al futuro sin atender las secuelas que dejó la violencia armada.

Por eso la humanidad ha llegado a un acuerdo: no se hace un proceso de paz sin garantizar los derechos de las víctimas a la verdad, a la justicia, a la reparación y a garantías de no repetición.

La reconciliación es un proceso social, de largo aliento, que involucra a todos los actores de la sociedad en la creación de condiciones de no repetición. Si la violencia fue una forma de relación en la que unos seres humanos dominaron y sojuzgaron a otros, abusando del poder económico o de las armas, desconociendo la dignidad humana y los derechos de sus congéneres, la reconciliación exige la transición hacia nuevas relaciones de respecto a la dignidad de cada persona, de reconstitución de la reciprocidad democrática y de la confianza cívica. No basta, ni siquiera es un prerrequisito, que las víctimas en un acto generosidad puedan perdonar a sus victimarios.

La reconciliación exige cambios de actitud en los factores de poder que determinaron la violencia armada (políticos, económicos, militares), cambios en la comunidad que aceptó a veces la intervención de grupos ilegales para garantizar intereses particulares, cambios en la forma de gobernar y hacer política para que prevalezca el interés general, cambios en los excombatientes que deben ganar la confianza de las comunidades que los acogen, cambios en las víctimas para abrir sus corazones heridos a nuevas posibilidades de convivencia, pero nunca a costa de sus derechos inalienables.

Como un desastre, no provocado por la naturaleza, la confrontación armada desterritorializó municipios en el Oriente Antioqueño, dejándolos como “no lugares” donde reina aún el temor y la desconfianza generalizada; debemos por lo tanto asumir procesos de reconciliación, es decir, de reconstrucción social del territorio que no es otra cosa que “potenciar la capacidad de autoorganización de las comunidades, transformando una comunidad inanimada, dividida por intereses sectoriales, poco perceptiva de su identidad territorial y, en definitiva, poco participativa, en otra organizada, cohesionada, consciente de la identidad sociedad-región, capaz de movilizarse tras proyectos políticos colectivos. Es decir, capaz de convertirse en sujeto de su propio desarrollo” en un territorio de paz.

El Laboratorio de Paz del Oriente Antioqueño aún nos convoca a la construcción colectiva del territorio con visión compartida de futuro porque ¡Otro Oriente es Posible!

También publicado por
INFORIENTE Antioquia. Oriente Antioqueño (Colombia), lunes 18 de mayo de 2009

1 Comentario

  1. Mis Apreciaciones:
    Como hemos sabido la Ley de Reparación navega en un mar de desaciertos y dudas en el congreso de la republica.
    Sin duda las comunidades afectadas no pueden esperar que estos proyectos pasen en el congreso, deben haber politicas nacionales del gobierno para supera la crisis y lograr en parte suplir las necesidades de los más apremiantes casos.
    Queda pues conformar un frente común entre nuestros senadores para lograr una coalición en las altas esferas y hacer las gestiones del caso.

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