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Martes, 26 Septiembre 2017 20:18

En acto público las Farc piden perdón a víctimas de Granada

Por: Gloria Alzate

 

 

“La violencia mató muchos sueños pero no el de la paz, y es este por el cual nos convocamos para dar nuestro primer paso en la búsqueda de la reconciliación en un acto público y solemne, desde las víctimas con los responsables de las acciones de las FARC”. Este fue el encabezado de la invitación que el Comité Interinstitucional y los habitantes del municipio de Granada, especialmente las víctimas nos hicieron llegar. Efectivamente el encuentro con víctimas y excombatientes de las FARC fue un acto solemne, con altura y mucho respeto, lleno de emociones encontradas.


Durante un poco más de un año la Confraternidad Carcelaria de Colombia, viene desarrollando en varias comunidades del municipio de Granada un proceso denominado “Comunidades Restaurativas” en el que además de desarrollar procesos de apoyo psicosocial, los participantes (víctimas y victimarios) reparan o reconstruyen una obra definida por la misma comunidad. A través de este proceso las víctimas empezaron a tener comunicación con los integrantes de las FARC mediante cartas y visitas a la cárcel. Es así como surge la iniciativa de proponer a las FARC un acto de perdón y reconciliación como los realizados con los familiares de los 11 diputados del Valle, Bojayá y La Chinita en Apartadó. A esta iniciativa se le sumaron el Comité Interinstitucional “Granada siempre nuestra” liderado por la Alcaldía municipal, en articulación con la Pastoral Social, Conciudadanía y todas las fuerzas vivas del municipio.


Fueron varias actividades preparatorias las que precedieron este acto con miras a generar las condiciones personales, con las víctimas; sociales, con las organizaciones de base del municipio e institucionales, con el comité, el Concejo municipal y los funcionarios/as; así como una comunicación directa y permanente con los delegados de las FARC. Una de estas actividades fue la Asamblea Comunitaria realizada el 12 de agosto en la que participaron aproximadamente 300 personas, entre instituciones públicas y privadas, ONGs, y la comunidad internacional. En este evento los granadinos reflexionaron sobre el concepto de perdón y emitieron un comunicado público en el que manifestaban su voluntad de avanzar hacia la reconciliación.

 

Fue un acto en el que el perdón fue el centro: su significado, su poder sanador, la posibilidad de ver en el otro la dignidad de ser humano, la bondad del corazón que perdona y la humildad de aquel que reconoce su error y pide perdón; no fue un acto de humillación, sino de dignidad, dijo Omar Gómez, alcalde de Granada.

 

 

Este acto mostró, en palabras del Alcalde “la fortaleza, la solidaridad y la esperanza de un pueblo azotado por la violencia de parte de todos los grupos armados”, que con la fuerza pujante que lo caracteriza logró el triunfo de la vida sobre la muerte, hoy y siempre ratificando que es un territorio de paz y que nos invita al desarme de los corazones.


Granada, un pueblo con gran capacidad de resiliencia frente al conflicto que con la solidaridad que lo caracteriza decidió dejar la guerra atrás y darle paso a la luz del perdón, el respeto, la confianza y armonía, para dejar a sus niños y niñas una sociedad de amor, ternura y la unidad.


Las víctimas dejaron claro que no negocian su dignidad, que tienen el valor de perdonar para “reivindicar que mi vida se cubre de esperanza”, decía una de las víctimas asistentes, la esperanza es la herencia que esta madre deja como herencia a sus pequeñas hijas.


Para muchas víctimas, este acto significó sentir la esperanza y la oportunidad para saber qué pasó con sus seres queridos y conocer dónde están los desaparecidos; algunas de ellas con su dolor aún latente. Al final tuvieron el valor de acercarse a Pastor Alape, hablar con él y comprometerlo publicamente con la búsqueda de los desaparecidos y responder a las víctimas directas de sus acciones en el territorio.

 

 

Para otras víctimas fue un momento muy duro, con llanto por el dolor tan profundo que aún no logran explicar; algunas se mantuvieron en la iglesia, otras ni siquiera se hicieron presentes en el acto. Para ellas toda la solidaridad posible y la comprensión; esto es un proceso personal e íntimo, que no es fácil superar y este debe ser acompañado; pues tanto en Granada como en el Oriente son muchas las víctimas que aún no han tenido la oportunidad de vivir procesos de acompañamiento psicosocial y esto debería ser una urgencia de la institucionalidad para que el proceso de paz sea estable y duradero como lo anhelamos todos y todas.


Para el Gobierno Nacional, el gran ausente, el mensaje del Alcalde es claro: este municipio debe tener la reparación colectiva, pues no fueron unas cuantas víctimas; se podría decir que todos sus habitantes fueron víctimas de alguno de los grupos armados legales e ilegales.


Por mi parte el sentimiento fue de una emoción profunda, hace algunos años no me hubiera imaginado que la vida me diera la oportunidad de encontrarme en un escenario tan emotivo, donde víctimas y victimarios hablaran de perdón, como decía una de las compañeras en el encuentro: “antes nos convocaba la guerra, hoy nos convocó la paz”, en ella todos somos protagonistas.

 

 

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