Diez años superando una tragedia
Oscar Alberto Morales
Subdirector – Periódico El Gran Precursor
Nariño – Antioquia
Si caes siete veces, levántate ocho”. Con este proverbio chino se puede representar lo que han sido los últimos 10 años en Nariño, un municipio que a pesar de sufrir las inclemencias del terrorismo, logró levantarse de entre sus cenizas y empezar de cero.
No contenta con atentar contra la población el 3 de mayo de 1996, aún con dolor en el alma, los nariñenses recordamos que entre el 30 de julio y el 1 de agosto de 1999, las Farc repitieron su ataque, sólo que esta vez fueron más de 500 guerrilleros los que se encarnizaron contra todo un pueblo, dejando 15 muertos (entre policías y civiles), 15 heridos, 8 agentes secuestrados y más del 70% del municipio en ruinas.
Sin embargo, y a pesar de que nos tocó convivir con las secuelas de la guerra y al tiempo con nuestros verdugos y sus abusos, hoy podemos decir que en Nariño, “El Balcón Verde de Antioquia”, todo es diferente.
Hace poco tuve la fortuna de estar con un equipo periodístico de Teleantioquia Noticias, repasando lo que ocurrió hace 10 años, pero sobre todo, analizando en qué ha cambiado Nariño 10 años después del horror.
Fue sorprendente ver como en este municipio ocurrió el efecto contrario al que buscaban los violentos, pues en lugar de desestabilizar la población, lo que lograron fue unirla y fortalecerla. Es grato ver como mis paisanos arrancaron del alma el rencor, y lo han cambiado por amor a su pueblo y a su gente.
A pesar de que es mucho lo que falta, sobre todo en materia de economía y empleo, no podemos desconocer que hoy Nariño se muestra como municipio modelo, por el solo hecho de haberse enfrentado al miedo.
Desde estas páginas de EL GRAN PRECURSOR, abrazo a todos mis paisanos y sobre todo a aquellos que de una u otra manera han contribuido a la reconstrucción física, moral y social de nuestro pueblo.
Así mismo, el mensaje va para todos esos jóvenes que hace 10 años solo contaban con 5 ó 7 años, y hoy se muestran como la esperanza para que nuestro pueblo siga creciendo y siga Superando una Tragedia.
leer másNariño conmemoró 10 años de su peor tragedia
Tomado de:
Inforiente / Antioquia, lunes 3 de agosto de 2009.
Escrito por Emiro Marín Carvajal.
El viernes 30 de julio de 1989, al promediar las 4 de la tarde, un grupo de aproximadamente 1.000 guerrilleros, de los frentes 47 y 9 de las Farc, reforzados con guerrilleros procedentes de diferentes frentes, utilizando todo tipo de armas, se tomó a sangre y fuego la población de Nariño en el Oriente Antioqueño. Los combates duraron 36 horas mientras agentes acantonados en la estación de policía resistieron hasta agotar su munición. El fatídico saldo fue de 7 policías muertos y 11 heridos; 7 civiles muertos y 13 heridos; ocho agentes secuestrados y toda la población sumida en el terror y la impotencia. Para conmemorar este decimo aniversario durante el fin de semana se realizaron actividades orientadas a resaltar el valor de la vida a través de la lúdica, la música, la recreación y el arte. En la foto Orlando Mediana, quien era el Alcalde en aquella época, observa la exposición de memoria a través de los recortes de prensa de aquella época.
Los actos conmemorativos fueron expresiones de no violencia en los que se utilizaron herramientas metodológicas que contribuyen a entender el conflicto y a encontrar caminos para la superación con talleres realizados en la cabecera municipal y el corregimiento de Puerto Venus. El mimo “Pillin Pillao”, mediante actividades lúdicas entregó a los niños lecciones de valores humanos, tolerancia y respeto por la vida.
Como acto central de la celebración, el sábado 9, un desfile con la participación de los funcionarios públicos, estudiantes, magisterio, Policía Nacional, sociedad civil y victimas; recorrió las principales calles de la población, inició en la placita, luego subió hasta la plaza, continuó hacia la bomba, a la urbanización La Capilla, luego al parqueadero hasta llegar nuevamente a la plaza principal, donde se realizó un acto protocolario de recordación.
“Hoy después de 10 años hemos superado totalmente el daño físico y moral, aun hay dolor y coraje, pero es está la oportunidad para hacer un acto de memoria en honor a las víctimas y sus familiares y que sea el Dios del cielo el que los tenga gozando de la verdadera paz, la paz eterna”. Fueron las palabras del Alcalde Roberto Eli Muñoz Betancur.
El Alcalde, expresó que estos acto son una conmemoración pedagógica que conduce al compromiso serio para que hechos de este tipo no se repitan, para que Nariño nunca más vuelva a tener una tragedia como aquella de julio de 1999.
“Pero hace también 10 años exactamente que nos dimos a la terea de sobrevivir y fue en ese momento donde se generó el sentido de resurgimiento que hoy por hoy queremos valorar y mostrar a los colombianos, pues desde un principios acompañamos solidariamente a nuestros hermanos. Iniciamos la reconstrucción física y moral de nuestro pueblo y de nuestra comunidad, y fueron muchas las personas que se antepusieron a su propio dolor para trabajar dignamente, algunos que ya no están con nosotros pero otros en cambio que nos siguen apoyando y acompañando”, agregó el alcalde.
Muñoz manifestó su reconocimiento a los alcaldes que lo han antecedido, al igual que a tantas personas que con el tesón de la resistencia civil hicieron posible la recuperación de Nariño, a la vez que hace un llamado a la juventud para que retome le ejemplo y no dejen que la llama de la vida se vuelva a apagar en el territorio y por el contrario la hagan brillar con mayor intensidad.
Por su parte, Orlando Medina Torres, quien fuera el Alcalde en aquella época de la toma guerrillera, expresó el dolor y el terror que le correspondió vivir durante aquellos tres fatídicos días, “Momentos de angustia permanente y terror penetrante que nos envolvía en un espacio sin tiempo ni final, deseaba uno tener alas volar o volverse diminuto para esconderse en lo más profundo de nuestra madre tierra; tal vez los deseos más fervientes de gritar o de llorar frente a la impotencia, aún con la gota de esperanza…”
“Las secuelas de esta incursión guerrillera, fueron mucho más profundas, porque ante la indiferencia y el silencio mudo del gobierno de turno, la población quedó en el completo olvido, violentándose un derecho fundamental… la libertad a vivir con tranquilidad y dignidad. Hoy estamos aquí para mostrar que las cosas han cambiado y han mejorado, para despojarnos de cualquier gota de odio y rencor, para perdonar a aquellos seres que con un bajo nivel de conciencia han cometido el error de sumarse a una guerra absurda y sin sentido que no trasciende más allá de la desolación y la muerte” agregó Medina.
Con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD, en la noche del sábado la población disfrutó de un concierto con el cantautor John Harold Dávila, quien con su guitarra y su voz hizo estremecer a quienes allí estaban, cantó melodías como Tango mortal, Únete a la fuerza de la paz, Cuándo volvemos a casa?, La pena del hombre y la tierra; canciones que remueven recuerdos, penas y sufrimientos; pero sobretodo, que siembran caminos de esperanza.
La conmemoración ha sido un acto simbólico de homenaje y reconocimiento a las víctimas y a las personas que hace 10 años vivieron uno de los episodios más crueles de su historia cuando vieron correr la sangre de sus hermanos por las calles de su pueblo que también yacía en ruinas y desolación.
Fueron 36 desalentadores horas, acompañadas sólo del horror y barbarie, fue tanto el daño que aun hoy se siente pavor, aquel día cayeron amigos, hijos, hermanos y tras ellos desapareció la felicidad de un pueblo humilde y trabajador.
Le queda al pueblo nariñense la tarea de trabajar por la recuperación de la memoria histórica como un acto de homenaje a las víctimas, a sus sueños, a sus familias y amigos. Reconstruir la memoria no es para generar odios y rencores, por el contrario, es para restaurar la dignidad de las víctimas, derribando los muros del silencio contra la impunidad, exigiendo los derechos que tienen los familiares de las víctimas y la sociedad en su conjunto a la verdad, la justica y la reparación integral con garantía de no repetición.
Benjamín Cardona de Conciudadanía, llamó la atención sobre la importancia de actos de conmemoración como este, recordó que uno sólo se muere cuando lo olvidan, llamó la atención para ayudar a aquellas personas que aun no logran superar el dolor. Cardona recordó que “si bien en este municipio alias “Karina” proclamó el Frente Bolivariano, también fue en este municipio donde se proclamo la Asamblea de la Ciudadanía por la Paz de Nariño, que le enseño al Oriente y le enseño a Colombia como cuando la esperanza es mayor que el miedo surge el valor y los nariñenses pudieron reunirse y pudieron confrontar a las Farc y pedirle respeto y trato con mayor dignidad”.
Cardona agregó, “Yo sueño una celebración en la que aquí venga Karina, no a hablarle al pueblo con la arrogancia que lo hizo, sino a escuchar el pueblo y que eso sea cuando el pueblo tenga la capacidad de hablar de forma no violenta y ella tenga la capacidad de escuchar, para que construyamos la reconciliación”.
“Con democracia, con reconciliación, con equidad, otro Oriente, otro Nariño es posible”.
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leer másNariño con futuro, compromiso de todos y de todas
Discurso del actual Alcalde municipal de Nariño, Roberto Elí Muñoz Betancur, pronunciado durante la conmemoración de los 10 años de la toma guerrillera a este municipio de Antioquia.
¿Por qué nos reunimos aquí hoy?
¿Qué significado puede tener un acto como éste?
Éste es un acto de homenaje hacia aquellas víctimas y, por tanto, simbólico por encima de todo.
Hace 10 años estábamos viviendo uno de los episodios más crueles de la historia de Nariño, que yacía en ruinas, muerte y desolación, estábamos aún aturdidos y desconcertados con el episodio de horror y barbarie que la guerrilla de las farc nos habían hecho sentir.
Fue tanto el daño que aún se siente pavor, 19 víctimas humanas cayeron en esa ocasión, pero fue una comunidad entera la que vio como asesinaban a sus hijos, hermanos y amigos y con ellos se fue la felicidad de un pueblo humilde y trabajador que luchaba por su desarrollo. La zozobra fue el ingrediente que acompaño a cada una de las familias ni que decir de lo que le toco experimentar a nuestro ex alcalde y amigo Orlando Medina, quien sufrió el rigor del secuestro y el dolor de ver sus sueños de progreso y desarrollo comunitario menoscabados con tanta destrucción y crueldad.
Hoy, después de 10 años no hemos superado totalmente el daño físico y moral, aun hay dolor y coraje, pero que sea esta la oportunidad para hacer un acto de memoria en honor a las víctimas y sus familiares y que sea el Dios del cielo el que los tenga gozando de la verdadera paz… la paz eterna.
Este acto tiene también algo de pedagógico. No es que queramos dar una lección de historia, ni mucho menos imponer una determinada versión del pasado. Tampoco creo que sea cierto el repetido dicho de que, si no recordamos el pasado, éste se repetirá inexorablemente. La sociedad ha cambiado radicalmente, tenemos un nivel social y cultural muy distinto al de entonces, hay una democracia estabilizada, no dominan ya aquellas pasiones mezquinas que llevaron a la gente a la barbarie del exterminio mutuo. Estamos aquí, en suma, todos -o deberíamos estar todos-, para comprometernos seriamente a que hechos de este tipo no se repitan. Nunca más una tragedia como aquélla.
Pero hace también 10 años exactamente que nos dimos a la tarea de sobrevivir y fue en ese momento donde se genero el sentido de resurgimiento que hoy por hoy queremos valorar y mostrar a los colombianos, pues desde un principio acompañamos solidariamente a nuestros hermanos, iniciamos La reconstrucción física y moral de nuestro pueblo y comunidad y fueron muchas las personas que se antepusieron a su propio dolor para trabajar por la dignidad y la vida, algunos que ya no están con nosotros, pero otros en cambio, que nos siguen apoyando y acompañando.
Por eso quiero hacer un reconocimiento a mis antecesores y a todas las personas que con su granito de arena han hecho posible que Nariño hoy sea otro municipio y que ese tesón demostrado en la resistencia civil en aquellos años hoy se transfiera a las juventudes para que la llama de la vida no se vuelva a apagar en nuestro territorio y por el contrario brille con mayor intensidad.
Por estas razones,… éste… el de hoy no es un acto exclusivo de los familiares o los simpatizantes de ciertas tendencias políticas. Es importante resaltar que este homenaje ha sido refrendado por unanimidad en el ayuntamiento. Somos todos los que debemos sellar la reconciliación, reconociendo que se cometieron brutalidades pero también que somos más los buenos que los malos.
Y que sea esta la oportunidad para llamar a la unidad municipal, para que nos unamos todos en torno al desarrollo y progreso de nuestra comunidad, esto no quiere decir que tengamos que estar de acuerdo en todo, pero si, que aprendamos de la historia, que desarmemos nuestros corazones y que desarrollemos una civilidad propia del mundo moderno, humano, pacífico y en equilibrio con la naturaleza.
De parte nuestra estamos dispuestos a seguir trabajando de la mano con la participación comunitaria, para que esta administración sea la consecuencia de lo que planean y promueven las propias comunidades, le seguiremos apostando a la educación, la cultura, la recreación y el deporte; pero también al desarrollo integral y al respeto de cada una de las generaciones y demás estamentos de la vida municipal. La familia es el baluarte de la sociedad y todos como una familia proclamamos libertad!
Valoremos nuestro pasado y aprovechemos el presente.
¡NARIÑO CON FUTURO COMPROMISO DE TODOS Y DE TODAS!
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Discurso pronunciado por Orlando Medina Torres, Alcalde de Nariño en 1999, pronunciado durante la conmemoración de los 10 años de la toma guerrillera a este municipio de Antioquia.
Nariño: Diez años recordando la barbarie… 36 horas de horror, escuchando permanentemente el ruido tenebroso de los estallidos de las pipetas y disparos que hacían pensar que se trataba de la última percepción de nuestra existencia.
Momentos de angustia permanente y terror penetrante que nos envolvía en un espacio sin tiempo ni final, deseaba uno tener alas, volar o volverse diminuto para esconderse en lo más profundo de nuestra madre tierra; tal vez los deseos más fervientes de gritar o de llorar frente a la impotencia, aún con la gota de esperanza de un verdadero apoyo militar… que no llegó, y sobre todo con la angustia de escuchar en la radio que “en Nariño todo estaba bajo control” y que “solo había sido un hostigamiento”… nuestra piel fría y temblorosa se reconfortaba con la oración… todos elevábamos nuestra plegaria para que el todo poderoso nos protegiera, 36 horas de incertidumbre, hasta que por fin dejaran de estallar las pipetas… todos incrédulos y atónitos frente a tanta destrucción, desolación y muerte.
Una confrontación extremadamente desigual… agentes de policía que aguantaron sin comer y sin dormir con la esperanza de ser apoyados… con la esperanza de vivir y ver crecer a sus hijos.
Las vidas de nueve miembros de la policía se apagaron haciendo su mayor esfuerzo… dando todo… hoy es un día para recordar con mucho amor a todas aquellas personas que perdieron la vida aquel fatídico fin de semana.
El comandante de la policía, Sargento José René, quien se destacó por su gran sentido comunitario y particularmente por el apoyo a los jóvenes, fue asesinado mediante un tiro de gracia por un niño que con absoluta seguridad a su corta edad no lograba interpretar la vida.
Mi escolta Palechor… un joven con muchísimas aspiraciones en la vida, sobre todo con un interés profundo de ayudar a su familia… vilmente asesinado por la espalda.
Murieron también un subintendente y seis policías más que días antes manifestaban abierta mente que estaban prestando su servicio en el mejor municipio y con la mejor gente.
Además de los policías murieron ocho civiles, entre ellos cuatro niños que nunca se enteraron a qué obedecía el conflicto en nuestro país y por qué ellos tenían que ser las víctimas. También sucedió que varios agentes de la policía fueron secuestrados por el grupo guerrillero en contra de su voluntad.
Pero las secuelas de esta incursión guerrillera, fueron mucho más profundas, porque ante la indiferencia y el silencio mudo del gobierno de turno, la población quedó en el completo olvido, violentándose un derecho fundamental… la libertad a vivir con tranquilidad y dignidad.
Hoy estamos aquí para mostrar que las cosas han cambiado y han mejorado… para despojarnos de cualquier gota de odio y rencor… para perdonar a aquellos seres que con un bajo nivel de conciencia han cometido el error de sumarse a una guerra absurda y sin sentido que no trasciende más allá de la desolación y la muerte.
Ojalá cada persona que cometió el gran error de quitarle la vida a otra, pensara por un instante, que significaría ser el hijo, la esposa o la madre de la víctima.
Hoy es un día para que nos tomemos de las manos como verdaderos hermanos, para que sintamos desde lo más profundo de nuestro corazón la importancia de vivir en armonía… para que invitemos a las personas que empuñan las armas a que las cambien por un abrazo y una flor y que entiendan que los mayores cambios y las transformaciones, más significativas brotan desde lo más profundo de nuestro corazón… sintiendo mucho amor.
Un abrazo grande a la comunidad linda de Nariño.
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