El Plan Estratégico de Oriente se presenta ante servidores públicos
Como parte del grupo de colaboradores del Plan Estratégico del Oriente Antioqueño (PLANEO), Conciudadanía quiere compartir con los interesados la presentación que fue mostrada en sesión pública el pasado jueves 15 de octubre de 2009, ante el sector gubernamental (Alcaldes y Concejales del Oriente Antioqueño, Secretarios de la Gobernación de Antioquia, Diputados de todo el Departamento, Representantes y Senadores de la Subregión, personal del Departamento Administrativo de Planeación, entre otros.
Esta publicación ya incluye la visión de futuro subregional y la primera versión de las líneas estratégicas.
Invitamos a quienes estén interesados en el Desarrollo del Oriente Antioqueño a que la examinen…Desde Conciudadanía consideramos que vale la pena.
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Sobre el PLANEO en relación con los Planes de Vida para la Reconciliación
El PLANEO es un proyecto de muchos millones y técnicos en distintas áreas. No hay duda de que debe ser un buen Plan. Pero, ¿cuántos otros millones habrá que gastar para que estas ideas movilicen a las comunidades?
Definitivamente, consideramos que los Planes de Vida para la Reconciliación son una buena estrategia, si logramos involucrar actores municipales, movilizar la ciudadanía y planear la incidencia. Y precisamente por los Planes de Vida, en especial el de El Retiro y el de la zona Bosques del Oriente Antioqueño, es que Conciudadanía tiene presencia en el PLANEO, donde nos señalan como actores de la implementación de varias estrategias del Plan.
Desde ahora consideramos que nuestra actuación deberá articularse a través de Alianzas con el CEAM, Prodepaz, AMOR, la Asociación Provincial de Víctimas, entre otros, para que el SECTOR SOCIAL pueda tener incidencia.
Mayor información
Javier Toro Ochoa
Director Ejecutivo PLANEO
toroplaneo@hotmail.com
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leer más“Primer Semestre de 2009: De los ‘Falsos Positivos’ a la Intolerancia Social y las Amenazas Colectivas”
Informe Especial Cinep
Bogotá, 9 de octubre de 2009
Continuando con nuestro propósito de realizar el seguimiento a la problemática de Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario en el país y buscando con esto alcanzar que Colombia responda a los estándares nacionales e internacionales en esta materia, el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) presenta el informe: “Primer Semestre de 2009: De los ‘Falsos Positivos’ a la Intolerancia Social y las Amenazas Colectivas”.
Este informe es el resultado del trabajo de los equipos del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política e Incidencia en lo público. El informe quiere ofrecer una mirada a la problemática de las ejecuciones extrajudiciales en el primer semestre de 2009 y de las violaciones de Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario por Intolerancia Social y Amenazas Colectivas que se presentaron entre los años 2006 y 2009.
Asimismo, están las tablas donde se encuentra detallada la información correspondiente a los nuevos casos de falsos positivos, víctimas por intolerancia social y víctimas por amenazas colectivas.
PDF Amenazas Colectivas 2006 – 2009
PDF Intolerancia Social 2006 – 2009
PDF Informe Especial Falsos Positivos
PDF Actualizaciones Falsos Positivos
Más información:
CINEP – Centro de Investigación y Educación Popular
Cra 5 No 33A–08
Bogotá Colombia
Teléfono +57-1 245 61 81 ext. 772
Fax +57-1 287 90 89
incidenciacinep@cinep.org.co
www.cinep.org.co
Mauricio García Durán, s.j.
Director General del CINEP
Andrés Yepes
Asistente de Dirección
Equipo de Incidencia
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leer másConcepciones sobre reconciliación: ¿Podremos hablar de reconciliación?
Pablo de Greiff
Director de Investigación del International Center for Transitional Justice, New York
El término “reconciliación” continúa apareciendo con frecuencia tanto en la literatura como en la práctica de la “justicia transicional” a pesar de la ausencia de consenso acerca de lo que significa o de lo que requeriría lograr ese estado. El texto, entonces, en la primera parte articula algunas de las condiciones que debe cumplir una concepción defendible de la reconciliación. En la segunda sección, esboza tres concepciones deflacionarias de la reconciliación que satisfacen aquellas condiciones. El propósito de este ejercicio es proporcionar un elemento de análisis sobre el largo trecho que hace falta caminar para construir una Colombia reconciliada. Y pretende además criticar los intentos de convencernos de que la reconciliación está a la vuelta de la esquina, si sólo fuéramos capaces de adoptar la perspectiva correcta, la de la “justicia restaurativa” o alguna otra del momento.
PDF Concepciones sobre reconciliación: ¿Podremos hablar de reconciliación?
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leer másReconciliación: Más allá del perdón y el olvido
Benjamín Cardona Arango
Director territorial de Conciudadanía en El Oriente Antioqueño
benjamincardona@conciudadania.org
Cuando se habla de reconciliación, hay quienes piensan es fruto del perdón y olvido, argumentando que es necesario “doblar la página” para dar paso a reconstrucción de las relaciones sociales, mientras que otros la ven como resultado de la justicia, la verdad y la reparación, en donde la consigna de “¡No olvido!” es fundamental para no repetir la historia.
Por el lado del perdón, que tiene una fuerte dimensión personal, es una actitud propia de quienes han conseguido sanarse de sus sentimientos de odio y tienen una motivación superior, que bien puede verse como un mandato moral (“ama a tus enemigos”, “perdónanos como nosotros perdonamos”) o como un imperativo ético (“la prevalencia del interés general”, “la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”). Se pide perdón y se concede el perdón cuando se conquista la capacidad de hacerlo. No toda persona lo logra, por eso es como un don o el logro de un esfuerzo casi sobrehumano.
Mientras la reconciliación se refiere más a un proceso social desencadenado a partir del momento cuando una sociedad reconoce equivocaciones en el camino tomado, que la violencia no traerá la paz y que tiene costos humanos inaceptables, aceptando la necesidad de trabajar por la transición desde unas condiciones que propiciaron el resquebrajamiento del tejido social, la pérdida de confianza en sus instituciones y entre las personas, hacia unas nuevas donde la vida digna sea posible en igualdad de de condiciones, sin excluir a nadie, en la totalidad de nuestro territorio, como proponía el inmolado gobernador Guillermo Gaviria Correa, cuando afirmaba que sí hay un camino: La no violencia!
En este sentido, la reconciliación es un proceso de largo aliento que no comienza con un abrazo sino con la adopción de un horizonte de futuro. La sociedad, asqueada de una violencia prolongada y degradada, renuncia al exterminio de los adversarios y opta por un horizonte de reconciliación. Como un faro, puede estar en el horizonte, pero ilumina el camino desde el aquí y ahora, desde el punto en donde nos encontramos.
La opción por un horizonte de reconciliación nos permite ver en los adversarios (para no llamarlos enemigos) lo que hay en ellos de humanidad. La reconciliación, vista así, sólo es posible entre seres humanos que reconocen la dignidad del otro. Para eso hay que deconstruir la imagen de enemigo. En efecto, para ejercer la violencia sobre otra persona se necesita tener un arma, construida por otros, pero además se necesita construir una imagen de enemigo, posible sólo desde cada persona. Quien ejerce la violencia se siente bueno y considera al otro como malo, que debe ser encerrado o eliminado para salvar a la humanidad.
Para dar el paso hacia la reconciliación es fundamental reconocer en el otro su dignidad humana. Por eso Gandhi decía que no se trata de ganar al enemigo sino de ganárselo. Y Abraham Lincoln consideraba que la mejor forma de eliminar un enemigo es eliminar su enemistad.
Así, mientras el perdón y el olvido conciernen más a actitudes personales, el sujeto fundamental de la reconciliación es la sociedad. Por eso la decisión de transición debe ser con todas y todos: las instituciones, los gremios, las iglesias, las víctimas, las personas que renuncian a las armas, las que le apostaron a la guerra pagándola, apoyándola, haciéndola, y las que la sufrieron injustamente. Quienes estuvieron por la guerra deben descubrir y reconocer su fatal error y trabajar para reparar los daños causados. Las víctimas deben contribuir dando testimonio a los victimarios de las consecuencias horrendas de su despropósito para entender que el fin no justifica los medios. Y la sociedad en su conjunto, debe unirse para reclamar a una sola voz:
¡NO MÁS, NADIE MÁS, NUNCA MÁS!
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