Presentación de los resultados del Índice de Gobernabilidad del Oriente Antioqueño
Conciudadanía, en su calidad de operador del proyecto de medición del Índice de Gobernabilidad en el Oriente Antioqueño que está probando el Departamento Nacional de Planeación (DNP), dispone públicamente los resultados de este ejercicio, socializados el pasado 28 de octubre en Rionegro (Antioquia, Colombia).
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Nelson Enrique Restrepo Ramírez
Asistente de Dirección
CONCIUDADANIA
nelsonrestrepo@conciudadania.org
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leer másEl Plan Estratégico de Oriente se presenta ante servidores públicos
Como parte del grupo de colaboradores del Plan Estratégico del Oriente Antioqueño (PLANEO), Conciudadanía quiere compartir con los interesados la presentación que fue mostrada en sesión pública el pasado jueves 15 de octubre de 2009, ante el sector gubernamental (Alcaldes y Concejales del Oriente Antioqueño, Secretarios de la Gobernación de Antioquia, Diputados de todo el Departamento, Representantes y Senadores de la Subregión, personal del Departamento Administrativo de Planeación, entre otros.
Esta publicación ya incluye la visión de futuro subregional y la primera versión de las líneas estratégicas.
Invitamos a quienes estén interesados en el Desarrollo del Oriente Antioqueño a que la examinen…Desde Conciudadanía consideramos que vale la pena.
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Sobre el PLANEO en relación con los Planes de Vida para la Reconciliación
El PLANEO es un proyecto de muchos millones y técnicos en distintas áreas. No hay duda de que debe ser un buen Plan. Pero, ¿cuántos otros millones habrá que gastar para que estas ideas movilicen a las comunidades?
Definitivamente, consideramos que los Planes de Vida para la Reconciliación son una buena estrategia, si logramos involucrar actores municipales, movilizar la ciudadanía y planear la incidencia. Y precisamente por los Planes de Vida, en especial el de El Retiro y el de la zona Bosques del Oriente Antioqueño, es que Conciudadanía tiene presencia en el PLANEO, donde nos señalan como actores de la implementación de varias estrategias del Plan.
Desde ahora consideramos que nuestra actuación deberá articularse a través de Alianzas con el CEAM, Prodepaz, AMOR, la Asociación Provincial de Víctimas, entre otros, para que el SECTOR SOCIAL pueda tener incidencia.
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Javier Toro Ochoa
Director Ejecutivo PLANEO
toroplaneo@hotmail.com
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leer másReconciliación: Más allá del perdón y el olvido
Benjamín Cardona Arango
Director territorial de Conciudadanía en El Oriente Antioqueño
benjamincardona@conciudadania.org
Cuando se habla de reconciliación, hay quienes piensan es fruto del perdón y olvido, argumentando que es necesario “doblar la página” para dar paso a reconstrucción de las relaciones sociales, mientras que otros la ven como resultado de la justicia, la verdad y la reparación, en donde la consigna de “¡No olvido!” es fundamental para no repetir la historia.
Por el lado del perdón, que tiene una fuerte dimensión personal, es una actitud propia de quienes han conseguido sanarse de sus sentimientos de odio y tienen una motivación superior, que bien puede verse como un mandato moral (“ama a tus enemigos”, “perdónanos como nosotros perdonamos”) o como un imperativo ético (“la prevalencia del interés general”, “la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”). Se pide perdón y se concede el perdón cuando se conquista la capacidad de hacerlo. No toda persona lo logra, por eso es como un don o el logro de un esfuerzo casi sobrehumano.
Mientras la reconciliación se refiere más a un proceso social desencadenado a partir del momento cuando una sociedad reconoce equivocaciones en el camino tomado, que la violencia no traerá la paz y que tiene costos humanos inaceptables, aceptando la necesidad de trabajar por la transición desde unas condiciones que propiciaron el resquebrajamiento del tejido social, la pérdida de confianza en sus instituciones y entre las personas, hacia unas nuevas donde la vida digna sea posible en igualdad de de condiciones, sin excluir a nadie, en la totalidad de nuestro territorio, como proponía el inmolado gobernador Guillermo Gaviria Correa, cuando afirmaba que sí hay un camino: La no violencia!
En este sentido, la reconciliación es un proceso de largo aliento que no comienza con un abrazo sino con la adopción de un horizonte de futuro. La sociedad, asqueada de una violencia prolongada y degradada, renuncia al exterminio de los adversarios y opta por un horizonte de reconciliación. Como un faro, puede estar en el horizonte, pero ilumina el camino desde el aquí y ahora, desde el punto en donde nos encontramos.
La opción por un horizonte de reconciliación nos permite ver en los adversarios (para no llamarlos enemigos) lo que hay en ellos de humanidad. La reconciliación, vista así, sólo es posible entre seres humanos que reconocen la dignidad del otro. Para eso hay que deconstruir la imagen de enemigo. En efecto, para ejercer la violencia sobre otra persona se necesita tener un arma, construida por otros, pero además se necesita construir una imagen de enemigo, posible sólo desde cada persona. Quien ejerce la violencia se siente bueno y considera al otro como malo, que debe ser encerrado o eliminado para salvar a la humanidad.
Para dar el paso hacia la reconciliación es fundamental reconocer en el otro su dignidad humana. Por eso Gandhi decía que no se trata de ganar al enemigo sino de ganárselo. Y Abraham Lincoln consideraba que la mejor forma de eliminar un enemigo es eliminar su enemistad.
Así, mientras el perdón y el olvido conciernen más a actitudes personales, el sujeto fundamental de la reconciliación es la sociedad. Por eso la decisión de transición debe ser con todas y todos: las instituciones, los gremios, las iglesias, las víctimas, las personas que renuncian a las armas, las que le apostaron a la guerra pagándola, apoyándola, haciéndola, y las que la sufrieron injustamente. Quienes estuvieron por la guerra deben descubrir y reconocer su fatal error y trabajar para reparar los daños causados. Las víctimas deben contribuir dando testimonio a los victimarios de las consecuencias horrendas de su despropósito para entender que el fin no justifica los medios. Y la sociedad en su conjunto, debe unirse para reclamar a una sola voz:
¡NO MÁS, NADIE MÁS, NUNCA MÁS!
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leer másNariño y yo
Diana Elisa Sánchez M
publicado en el Periódico El Gran Precursor
Nariño – Antioquia
Es ameno para nosotros recordar y celebrar las fechas especiales, pero más aun cuando se trata de hechos que por ser agradables han marcado nuestras vidas.
Hoy no es esa situación. Hoy, estamos conmemorando una fecha que, por ser tan dolorosa, dejó huellas que el tiempo y otros acontecimientos aparentemente han borrado, pero que siguen ahí tan profundas y dolorosas como lo fueron el día que, sin saber por qué, fuimos asaltados, agredidos en nuestro entorno, el cual nos parecía tan seguro, tan tranquilo, que a veces nos causaba tedio tanto sosiego.
Si no éramos muy felices, tampoco éramos los más desgraciados, pero en unos minutos, en unos segundos tal vez, nos hicieron sentir el pánico, el temor, la angustia, una cantidad de sentimientos que en nuestro alrededor sólo se nos hacía posible que sucedieran en las películas de terror o en países del Medio Oriente.
Pasamos a ser víctimas de una violencia que no entendíamos, tuvimos que pagar una cuota demasiado alta por algo que no debíamos. Entregamos a nuestros seres queridos, amigos y conocidos con el dolor más intenso, en el abandono más horrible y sin entender por qué.
Perdimos, en unas horas, lo que nos había tomado años a nosotros y a nuestros antepasados construir. No sólo derrumbaron nuestras casas, también allí cayeron nuestros sueños, nuestras ilusiones, todo aquello que creíamos eterno y propio.
Que sea hoy nuestra manera de conmemorar, unirnos todos en un abrazo, como lo hicimos el día después, unirnos en una oración salida del corazón, como lo hicimos el día que, literalmente, fuimos todos a despedir a nuestros muertos.
Pero lo más importante es que nuestros corazones, aunque dispersos, siempre estén unidos para salir adelante como una gran familia, que a pesar de las adversidades y con heridas se impone firme para realizar sus sueños y, como el ave fénix, surgir de las cenizas para no renunciar a ellos.
Un fuerte abrazo para todos.
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