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Miércoles, 07 Septiembre 2022 16:01

Sobre los hallazgos y recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad

Por Camilo Yarce, abogado y asesor en la línea Paz y Reconciliación de Conciudadanía. 

Ilustración por Laura Henao -Nube-.

 

El pasado 28 de junio de 2022 la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad la Convivencia y la No Repetición -CEV- presentó su Informe Final, el cual representa el trabajo de más de cuatro años en los que se buscó dar un acercamiento profundo a los más de 50 años de guerra que azotaron el país.

 

La CEV surge como resultado del Acuerdo Final de Paz entre el Estado Colombiano y las FARC-EP en 2016, pero inicia sus labores en 2018. Nace bajo una premisa orientadora que determinó su trabajo durante casi cinco años: Hay futuro si hay verdad, esta frase recoge no solo la importancia que tiene la verdad histórica para la solución del conflicto armado sino que, además, nos pone en perspectiva de futuro en el sentido de señalar la verdad sobre el pasado como una forma de mirar hacia el futuro, en el que podamos dirimir nuestras diferencias políticas e ideológicas de manera pacífica y concertada.

 

Decimos que es un hecho histórico en tanto que, por primera vez, podemos contar como sociedad con un relato diverso y complejo, en el que se tuvieron en cuenta las voces de diferentes actores que de alguna u otra manera tienen que ver con el curso histórico que ha tenido la guerra en nuestro país: excombatientes, expresidentes, empresarios, periodistas, artistas, fuerza pública y víctimas, entre otros.

 

Es por eso que, para el desarrollo de este trabajo de investigación, la CEV escuchó a 30.000 víctimas en testimonios individuales y encuentros colectivos en diferentes lugares del país, así mismo, revisó y contrastó 1.195 informes sobre la violencia en Colombia e indagó a profundidad 730 casos1. Igualmente tuvo en cuenta alrededor de 15.000 entrevistas, recogió los testimonios de más de 28.000 víctimas de actores armados legales e ilegales e hizo presencia en más de 23 países para construir diálogos con personas exiliadas en razón del conflicto2.

 

Este Informe Final busca interpelar a la sociedad colombiana en su conjunto, pues como dijo el director de la CEV Francisco de Roux en la ceremonia de lanzamiento: ¿Cómo permitimos como sociedad y como país que estas atrocidades sucedieran?

 

Y es sobre esto precisamente que trata el primer documento entregado por la CEV, un documento que en más de 800 páginas nos muestra los principales hallazgos y recomendaciones que la entidad encontró y a las conclusiones que llegó durante el tiempo que duró su trabajo.

 

Sobre los hallazgos debemos mencionar que este Informe Final está dividido en varias partes que intentan hacer un recorrido por la historia y el curso de la guerra en Colombia; para esto hace un relato histórico que busca complejizar el contexto de lo ocurrido durante los últimos sesenta años, hace un recorrido por las masivas y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario y sus responsables.

 

Adicionalmente, hace un recorrido por las más graves afectaciones ocurridas a las regiones apartadas y específicamente a la población campesina, habla también sobre los impactos que dejó la guerra en las personas, las comunidades y la naturaleza e incluye una selección de relatos testimoniales y, en cuatro volúmenes más, se compendia el impacto del conflicto armado en sectores de la población que por sus condiciones sufrieron el conflicto de manera diferenciada a saber: las mujeres y la población LGBTIQ+; indígenas y comunidades afrodescendientes; así como las experiencias y afectaciones cometidas en contra de los niños, niñas y adolescentes; y, finalmente, un último volumen sobre la experiencia del exilio, lo cual es una novedad a nivel internacional.

 

Sin embargo, la CEV no se queda solo en mostrar los resultados y hallazgos de sus investigaciones, sino que va más allá y plantea lo que, a su juicio, son cuestiones necesarias para el propósito de lograr la paz completa. Para tal fin expone una serie de recomendaciones que son un insumo importantísimo para seguir trabajando por la paz y son un llamado de atención para el gobierno entrante.

 

La CEV condensa las más de 100 recomendaciones agrupándolas en ocho temas principales. En primer lugar, plantea la necesidad de que la construcción de paz sea un proyecto de importancia nacional en el que se comprometan todos los sectores, para ello proponen la implementación integral del Acuerdo de Paz, la creación del Ministerio de la Paz, la aplicación de medidas humanitarias y el establecimiento del diálogo como principal herramienta para acabar la guerra.

 

Como segundo tema se recomienda seguir profundizando y mejorando la política pública de reparación integral para las víctimas del conflicto, para ellos se invita al Estado a continuar con la realización de los Encuentros para el Reconocimiento de Verdad por parte de los responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

 

También proponen seguir avanzando en materia de reconstrucción de la memoria histórica del conflicto desde la academia y desde las entidades estatales, pero sobre todo teniendo como protagonistas y eje central de las políticas de verdad y reparación a las personas que sufrieron las consecuencias más dolorosas de la guerra, así como continuar con el apoyo a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas -UBPD-.

 

En tercer lugar, se plantea la consolidación y profundización de la democracia por medio de la ampliación de los espacios de participación y deliberación, estableciendo reformas políticas que permitan una apertura democrática para que sectores de la población históricamente excluidos de los espacios de reconocimiento y decisión puedan ser escuchados y sus demandas satisfechas, para esto se requiere de una reforma que permita la implementación del Acuerdo Final de Paz y que contenga cambios a la política electoral colombiana.

 

Finalmente, resaltamos el hecho de recomendar que se garantice el libre desarrollo de la manifestación y la protesta social, para esto recomienda como necesario el informe: “la reducción a cero de violaciones en el marco de las protestas; la prohibición de la intervención militar y la reforma o eliminación del ESMAD.”

 

Como cuarta recomendación plantea la CEV que es necesario un replanteamiento radical de la política de drogas para encontrar los caminos políticos, económicos, éticos y jurídicos que lleven a debates de fondo que permitan superar el prohibicionismo y la violencia que este enfoque represivo conlleva y que implica, necesariamente, adoptar un enfoque de derechos humanos y de salud pública en la política frente al cultivo, el consumo y la comercialización; y que tenga en cuenta, sobre todo, los derechos humanos.

 

Un quinto punto es el referente a la superación de la impunidad que hay sobre las graves violaciones a los derechos Humanos y al DIH, en el cual plantean una necesaria reforma a la justicia que garantice efectividad, independencia e imparcialidad en las decisiones judiciales. Implica también una reforma al procedimiento mediante el cual se nombra al Fiscal General de la Nación y a la aplicación del fuero penal militar acorde con la jurisprudencia constitucional que establece que las violaciones a los DDHH no pueden hacer parte de esta jurisdicción especial.

 

En sexto lugar, la CEV plantea la necesidad de cambiar el enfoque de seguridad con el que ha venido funcionando el Estado. Esta política de seguridad debe ser acorde con la construcción de paz y, en consecuencia, debe ser una política que tenga en el centro a las personas y no a las instituciones, que tenga en cuenta las necesidades básicas de la población y no un enfoque exclusivamente represivo.

 

“Esto significa que no se piense y actúe con la marcada prelación que han tenido las fuerzas militares desde la idea de defensa de la nación, sino aproximarse a las necesidades de las y los ciudadanos en su cotidianidad y territorios.”

 

La séptima recomendación se enfoca en la Construcción de Paz Territorial, que tiene que ver con un enfoque de paz integral que tenga en cuenta la vida digna y el bienestar de los territorios históricamente excluidos de las políticas estatales. Es un llamado a la recuperación de la confianza entre las comunidades y las entidades del Estado, se trata aquí de un llamado al reconocimiento y garantía de los “Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, los enfoques diferenciales y la participación; así como promover el cumplimiento de la seguridad y soberanía alimentaria y el fortalecimiento del tejido social”. Lo cual a su vez implica reversar la altísima concentración de la tierra y el uso sostenible de esta.

 

Finalmente, la octava recomendación centra su foco en el cambio cultural que requiere la sociedad colombiana para la construcción de paz, esto conlleva a la búsqueda de una transformación educativa que invierta los valores de la violencia, que insista en el reconocimiento del otro y de la diversidad, la resolución pacífica de los conflictos, incentivar la capacidad de diálogo y la deliberación argumentada.

 

Para lograr materializar las recomendaciones planteadas por la Comisión de la Verdad en su Informe Final son necesarias reformas políticas y normativas que faciliten estos cambios en los ámbitos educativos, culturales y artísticos y en los medios de comunicación. Cada una de estas recomendaciones al mismo tiempo ejes que pueden movilizar y dinamizar cambios culturales para la paz en nuestros territorios.

 

Bibligrafía 

 

1. https://www.cinep.org.co/es/informe-final-de-la-cev-un-legado-de-verdad-paz-y-reconciliacion/

2. https://www.asuntoslegales.com.co/actualidad/estas-son-las-recomendaciones-principales-del-informe-final-de-la-comision-de-la-verdad-3392952#:~:text=Entre%20las%20principales%20recomendaciones%2C%20la,que%20pueda%20llegar%20a%20repetirse.

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