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Colombia requiere una democracia, con mayor independencia y equilibrio entre los poderes públicos

Para que una democracia no se degenere y termine en absolutismo o en autocracia, régimen político en el que una persona gobierna con un poder sin limitarse para promulgar y modificar las leyes a su antojo; es fundamental que exista la separación de poderes.

Conciudadanía Comunica.

Para que una democracia no se degenere y termine en absolutismo o en autocracia, régimen político en el que una persona gobierna con un poder sin limitarse para promulgar y modificar las leyes a su antojo; es fundamental que exista la separación de poderes (las tres ramas del poder público y los órganos autónomos y de control). En el caso colombiano, y tomando como referente nuestro marco normativo, una rama dicta las leyes (el Congreso que pertenece al poder legislativo), otra las hace cumplir (el poder judicial), otra dirige la administración pública (el poder ejecutivo) y, por último, está la rama del poder que dirime las diferencias en la aplicación de las leyes (Altas Corporaciones judiciales que pertenecen a su vez al poder judicial). Por su parte, la Corte Constitucional controla que las leyes cumplan con la Constitución y revisa las acciones de tutela de los derechos fundamentales.

Además, existen la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía, órganos autónomos e independientes que vigilan la conducta de los servidores públicos, el manejo de los recursos públicos, la protección de los derechos humanos y la acusación de quienes infringen la ley penal ante los jueces, respectivamente; este es el marco general de la arquitectura institucional del Estado y es fundamental que este andamiaje de poderes esté sincronizado, y exista una relación equilibrada de pesos y contrapesos, a la que se suma el ejercicio de las ciudadanías activas.

Una de las funciones del Congreso es el control político, pues en él tienen asiento todos los partidos o movimientos políticos con representación, algunos amigos del gobierno, otros opositores. Para fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, el Acto Legislativo Nº. 2 del 2015 establece que “El candidato que le siga en votos a quien la autoridad electoral declare elegido en el cargo de presidente y vicepresidente de la República, Gobernador de Departamento, alcalde Distrital y alcalde municipal, tendrá el derecho personal a ocupar una curul en el Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental, Concejo Distrital y Concejo Municipal, respectivamente, durante el período de la correspondiente corporación”. No sobra decir que esta es la descripción del deber ser, pues en Colombia todo parece al revés.

El régimen colombiano es fuertemente presidencialista, ya que el presidente tiene preponderancia sobre los otros poderes del Estado, alineándolos a su servicio a través de la cooptación, la mermelada, la participación en el gobierno, la contratación estatal y la exclusión, propiciando con esto un desequilibrio en los pesos y contrapesos, ineficiencia de las instituciones del Estado y de los órganos de control. A todo lo anterior debemos agregarle una variedad de formas, cada vez más innovadoras y sagaces, de corrupción , lo que hace que en nuestro país la democracia esté bastante maltrecha y con muy poca legitimidad.

Los altos niveles de corrupción en cualquier sector de inversión hacia donde se mire, han minado la confianza y debilitado (desmotivado) los procesos de participación ciudadana y de control social; se ha perdido el sentido de la ética, la defensa de lo público y, qué decir, de la legitimidad de las instituciones del Estado; desde el mismo momento de las campañas electorales ya se están feriando los recursos públicos.

Está en manos del próximo presidente cambiar esta situación, dignificar la función pública y las instituciones del Estado, recuperar la confianza en ellas y restablecer las relaciones Estado – Sociedad civil, para actuar y desarrollar acciones conjuntas en beneficio del interés general.

Es por esto que el 29 de mayo tenemos un compromiso con la democracia, una responsabilidad decisiva para el país: salir a ejercer nuestro derecho a elegir al gobernante que queremos. Pero para hacerlo debemos informarnos, ser consciente de las implicaciones de nuestra elección, actuar en coherencia con el país que queremos tener y entregar a las generaciones siguientes.

Quien gane en las urnas será el presidente de todos y todas, y debe gobernar en consecuencia, sin importar el color político; y quien pierda, debe respetar la decisión del pueblo y hacer un ejercicio de control político y oposición responsable, seria y argumentada.

El 7 de agosto se estará posesionando el nuevo presidente; sea cual sea la decisión del pueblo en ejercicio de su soberanía, nuestro deber como ciudadanos y ciudadanas activos, consientes, comprometidos con el país es mantener y profundizar nuestras acciones de incidencia, para que la vos de las ciudadanías diversas sean escuchadas y los procesos de veeduría y control social, como un acto de corresponsabilidad, se fortalezcan para avanzar en la transparencia, la eficiencia del Estado y la confianza en las instituciones públicas.

Nuestro mandato es “Cuidarnos, cuidar a los otros/as, cuidar las otras especies, cuidar la democracia”, lo cual nos convoca a retomar y vivir bajo el principio constitucional de la dignidad humana como fuente de todo derecho; actuar en colectivo fortaleciendo el tejido social organizativo; conocer el funcionamiento del Estado del cual somos parte; ser corresponsables ejerciendo la ciudadanía plena con nuestra participación activa para incidir y hacer control ciudadano a la gestión pública, como elementos fundamentales para cuidar la democracia.

El mayor contrapeso que puede tener un gobernante es la ciudadanía, aquella que lo eligió, el poder del soberano que elige y que por la misma razón puede vigilar y controlar al elegido/a. Esta labor la realizan líderes y lideresas en los territorios, muchos de ellos/as en solitario, es por esto que hoy nos preguntamos: ¿cómo podemos promover el ejercicio de la ciudadanía sin poner en riesgo a los ciudadanos/as que valientemente asumen estas causas sociales a costa de su tranquilidad, bienestar propio y de sus familias? En lo que va corrido de este año van 75 líderes/as sociales y defensores/as de DDHH asesinados . Lamentablemente nuestra sociedad conserva altísimos niveles de intolerancia, y por eso busca eliminar a quienes piensen distinto; nuestra apuesta por el cuidado de la vida también implica el cuidado de la democracia, nuestro compromiso con la implementación del Acuerdo de Paz y el liderazgo necesario que nos permita avanzar en el camino de la reconciliación y de los cambios culturales para la paz, desde diferentes espacios de la vida cotidiana, donde pensar distinto, exigir la realización de los derechos o ser contradictor/a no me implique riesgo.

Y recuerden… ¡Todos y todas a votar el 29 de mayo!

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    Juan Manuel Charry U. enero 27 de 2022. ¿Pesos y contrapesos? https://www.semana.com/opinion/articulo/pesos-y-contrapesos/202224/
    Índice de Percepción de la corrupción (IPC) 2021. Transparency International enero 2022 https://transparenciacolombia.org.co/2022/01/25/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2021/
  • Líderes sociales, defensores de Derechos Humanos y firmantes del Acuerdo de Paz asesinados en el 2022. Indepaz, mayo 15 de 2022 https://indepaz.org.co/lideres-sociales-defensores-de-dd-hh-y-firmantes-de-acuerdo-asesinados-en-2022/

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